México se encuentra en un punto de divergencia en el que; o le inyectamos fuerza y consciencia o continuamos descendiendo en picada hacia un peor escenario para todos ¿Te has dado cuenta de lo que está pasando a nuestro alrededor?
El movimiento es acelerado y estamos tan distraídos alrededor de nuestros aparatos electrónicos que sin darnos cuenta hemos perdido el control de nuestras vidas. Nos hemos dejado llevar hasta el punto de participar y vivir hoy en un escenario que no nos gusta y peor aún, que no nos permite avanzar hacia un mejor lugar para todos.
Mientras caminamos inconscientes; hemos ganado políticos que no nos gustan, una polarización que nos divide como sociedad, una economía en desequilibrio, un país inseguro y manejado por la ambición, un consumismo desmedido, una estado mental que nos limita nuestros potenciales y al final perdernos de lo que realmente sucede. Esta inconsciencia nos ha desviado de construir lo que verdaderamente queremos.
Por si fuera poco nuestro país esta frente a un reto que hemos dejado en el tintero; la escasez de agua. Hoy Nuevo León enfrenta una crisis importante con la presa de la boca al 40%. De forma distinta sucede en otras regiones como en CDMX con la pobre infraestructura que se tiene, donde según la ONU se pierde el 50% del agua que se extrae. Por otro lado tenemos estados en donde no podemos aprovechar la gran cantidad de agua pluvial que termina en inundaciones por falta de una visión a largo plazo. Todo esto nos muestra que hemos olvidado cosas tan importantes por el simple hecho de sumergirnos en temas poco valiosos para todos.
No hemos aprendido a caminar observando más allá de lo que nos “dicen” que sucede. El sistema del que somos parte y al que día a día entregamos inconscientemente más poder, solo nos lleva por un camino donde estamos dejando de ver lo mas valioso e importante; nuestra propia existencia.
Hoy mas que nunca requerimos sumar fuerzas para despertar hacia una nueva consciencia que nos permita no solo salir de este camino sin rumbo, sino construir uno nuevo. No podemos seguir en un modo reactivo ya que esto solo nos muestra que vivimos en uno pasivo. Debemos enfrentar los retos que hoy vivimos, asumiendo nuestra responsabilidad. Es ahí donde podremos entender esta realidad y de ahí partir para construir una nueva visión para México.
Hay que pasar del “orgullo de ser mexicanos” a ser mexicanos. Si nosotros no cuidamos esta tierra y aprendemos a escoger mejor a quienes nos gobiernan, nadie lo hará por nosotros. El reto es entender claramente que todo esto lo sabemos, pero no lo hacemos. Es momento de prender una llama en el corazón de México que despierte y motive a una transformación real; no del país como tal, sino de todos aquellos que lo habitamos.
Nos quedan pocas balas y mucho por caminar. No podemos ganar esta batalla si permanecemos heridos y lejos de la guerra central que es con nuestro ego. Tenemos frente a nosotros la gran oportunidad de empezar a descubrirnos lejos del “si se puede” para terminar haciendo las cosas porque realmente nos importan. No se trata de echarnos mas porras, se trata de entrar en acción y no dejar en manos de unos cuantos el futuro que hasta hoy no han sabido construir para todos.
Al final de cada día es necesario preguntarnos ¿Qué hice hoy por México? ¿Qué puedo hacer mañana? ¿A quién puedo incluir en esto? Debemos empezar poco a poco a construir comunidades que permitan mostrar ese camino que vaya tomando la fuerza que necesitamos para llegar a un mejor lugar y salirnos del destino que hemos trazado en el pasado. ¿Sabías que un estudio de la ONU muestra que es posible que en el 2050 la escasez de agua en México pase de ser estacional a convertirse en perenne? ¿Qué vas a hacer con esta información? ¿Prefieres que no llueva para no mojarte los zapatos?
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quién la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.