A lo largo de la historia se han discutido distintos mecanismos que pueden ayudar a fortalecer nuestras democracias. Uno de ellos, sin duda, es la revocación de mandato. La revocación de mandato consiste, en nuestro caso, en una votación en la que la gente decide si un presidente continúa o no en su cargo.
Algunos académicos como Juan Linz mencionan que la revocación de mandato ayuda a flexibilizar a los sistemas presidenciales, ya que la ciudadanía no tiene que esperar a que termine un gobierno para remover a un presidente cuando ha perdido la confianza de las personas, mientras que por el otro lado, puede ayudar a fortalecer a gobiernos en momentos de alta división.
El presidente López Obrador propuso en campaña traer la revocación de mandato a México y ahora es una realidad. El 10 de abril las y los mexicanos podrán salir a votar para decidir si AMLO debe de continuar como presidente de México o si debe de dejar su cargo.
Ahora bien, aunque todo parezca un acto de buena fe, siempre hay objetivos electorales detrás de las decisiones políticas.
El presidente lo tiene claro: un buen resultado en la revocación de mandato sería una muestra de que el pueblo de México está con él y la 4T. Y él sabe que los números al día de hoy le favorecen. La última encuesta de Poligrama nos muestra que el 60.32% de los mexicanos aprueban su gobierno, mientras que el 62.07% consideran que debería de continuar como presidente.
¿Quién sería indirectamente el actor más beneficiado? Su partido político Morena, que en este año competirá por la gubernatura en seis estados, en la antesala de la elección presidencial del 2024. Mientras AMLO esté bien, Morena está bien, como lo han mostrado los más recientes resultados electorales.
Mientras tanto, la oposición también la tiene clara: tienen que hacer un gran esfuerzo para que el ejercicio sea un fracaso. Para que la consulta sea válida tiene que votar al menos el 40% de los electores, por lo que si la participación de la ciudadanía es baja como en la consulta para vender el avión presidencial o para enjuiciar a los ex presidentes, podrán evitar el embate comunicacional del presidente, afirmar que los ciudadanos no salieron a defender a AMLO y contrastarse como una alternativa diferente a la 4T.
Desde el análisis político tenemos que preguntarnos cómo es que el presidente López Obrador ha logrado perder solo seis puntos de aprobación en tres años, cuando los indicadores nos dicen que el país tiene problemas importantes en economía, seguridad o salud.
También, qué ha dejado de hacer la oposición para acercar a ciudadanos decepcionados del gobierno. Porque la estrategia actual de cuestionar todo lo que hace el presidente, lejos de beneficiarlos, los ha hecho ir perdiendo importantes espacios políticos.
Y por último, independientemente de si se simpatiza o no con el presidente López Obrador, si ejercicios como la revocación de mandato ayudan a fortalecer nuestra democracia. Para eso tenemos que imaginarnos diferentes escenarios, qué pensaríamos si fueran Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Jaime Rodríguez “el Bronco” o Margarita Zavala los mandatarios que impulsaran esta medida.
¿Sería una medida democrática? ¿De altura política? O pensaríamos que es una medida electoral para ganar y conservar el poder.
El autor es Maestro en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por The George Washington University. Profesor universitario en el Tecnológico de Monterrey y socio de Poligrama.