Monterrey

Lilia López: La Transición hacia un Capitalismo Consciente ¿Es posible en tiempos de crisis?

Capitalismo consciente es un paradigma en el mundo de los negocios que cobra fuerza de manera paulatina

Capitalismo consciente es un paradigma en el mundo de los negocios que cobra fuerza de manera paulatina. Sus cuatro pilares son, sin duda alguna, inspiradores: 1) energizar la cotidianidad de la empresa con un propósito superior; 2) la integración de los grupos de interés en la toma de decisiones; 3) la guía de un líder consciente; y 4) la creación de una cultura donde los valores se viven y se comparten más allá de los muros de la empresa.

Ahora, cuando las empresas enfrentan una agreste lucha por la supervivencia en esta crisis provocada por la pandemia y sus energías se encuentran enfocadas en responder a las condiciones del mercado y a un entorno social y económico tanto ambiguo como incierto ¿Es posible continuar en el viaje de los negocios conscientes?

La respuesta a esta pregunta no sólo es afirmativa, sino que numerosos actores señalan que estas circunstancias hacen más urgente el hecho de emprender dicha transformación.

Según Fred Kofman, vivir en la inconsciencia es “dejarse llevar por el instinto y los patrones habituales de conducta”. En este momento, en que lo que hemos venido haciendo en la empresa ha dejado de funcionar, es preciso recuperar su timón, hacer ese alto en el camino y darse cuenta de que es necesario hacer las cosas de manera distinta. La alarma suena para provocar el despertar de líderes conscientes que llevan a las organizaciones a estados más profundos de consciencia.

Mientras atendemos la crisis podemos crecer como líderes y empresas conscientes empresas conscientes pues de manera natural nuestra atención y esfuerzos se centran en el entendimiento de la realidad interna y externa para darle respuesta.

El mercado manda y sigue mandando; percibir sus requerimientos y necesidades más profundas, sus cambios y hasta aquello de lo que no necesariamente se ha percatado, es fundamental para saber cómo sobresalir en él. El cliente es el grupo de interés que detona la razón de ser de la empresa; gran parte de su propósito emana de la solución de necesidades de éste. Cuando todo el mercado está en crisis, el oferente que entregue más valor será elegido. Comprender las fuerzas y los actores que determinan el mercado también nos permite crear los recursos para enfrentar su volatilidad. Ver nuestro entorno buscando entender cómo se entrelazan e influencian entre sí los aspectos ambientales, sociales, tecnológicos, políticos y financieros nos alerta de cómo somos parte de ese sistema y cómo contribuimos a su deterioro, su contracción o su desarrollo, La corresponsabilidad se hace evidente, tanto para sanar lo dañado como para restituir y contribuir al florecimiento del sistema.

Con el mismo énfasis que se realizó un atento análisis del exterior de la organización, es menester de líderes y colaboradores conscientes, atestiguar la realidad interna de la empresa. Para ello es necesario visualizar la operación cotidiana, lo que hacemos, cómo, con quién y con qué lo hacemos. Además, es imperativo nuevamente evaluar el valor que estamos creando para nosotros y para todo el sistema social. Éste es el detonador de una operación consciente. Esta observación del mundo interno de la empresa, de la manera más transparente y menos teñida de juicios posible, puede conducirnos a recordar qué es importante para nosotros, poniendo en pausa el hábito de reaccionar a problemas y resolverlos de manera impulsiva. Sí, hay temas que son urgentes y requieren atención inmediata. Sin embargo, dentro de la urgencia es imprescindible la reflexión sobre cómo podemos responder a los retos que se nos presentan honrando nuestros valores, nuestros anhelos y legítimas necesidades. Éste no es más que un momento de descubrimiento o un momento donde tenemos oportunidad de ejercer o reavivar nuestro propósito superior.

Esta exploración interna, el “conócete a ti mismo” de Sócrates, tiene una bondad colateral: abre nuestros ojos a la realidad del otro. Habilita la empatía, nos permite entender el contexto del otro, sus necesidades y sus anhelos y visualizar formas en que podemos colaborar en lograr objetivos comunes y con la suma de las fuerzas, lograr una solución más eficiente y satisfactoria. Aquí se refuerza la integración de los grupos de interés que comenzó con la comprensión de actores externos que componen el mercado.

Lilia P. López Vázquez (lilia.lopezv@tec.mx)

La autora es Profesora de la Escuela de Negocios en el Tecnológico de Monterrey, en el Departamento de Gestión y Liderazgo y miembro del Centro de Empresas Conscientes. Doctora en Ciencias Administrativas, Consultora en Estrategia e Investigadora en Empresas Conscientes.

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