Una vez más el presidente Andrés Manuel López Obrador nos dio de que hablar. Tras ser intervenido por un cateterismo cardíaco el fin de semana, el presidente anunció que tiene listo un testamento político para que continúe la transformación, en caso de que perdiera la vida.
Y la discusión en este texto no se va a centrar en la salud del presidente, tampoco en cómo se manejó desde el gobierno su intervención médica, sino en lo que el testamento político significa, desde el punto de vista comunicacional, para los ciudadanos del país.
Ya sea por motivos de salud o por el termino de su período como presidente, Andrés Manuel López Obrador nos da un mensaje muy claro: la Cuarta Transformación de México está en curso y el testamento político deja sentadas las bases de lo que el país necesita para los próximos años.
Estamos hablando que, a más de la mitad de su administración, el presidente López Obrador nos sigue diciendo que su gobierno representa el cambio y, rumbo a la próxima elección presidencial, la 4T sería la única alternativa para conseguir el México “que la gente se merece”.
Parece confuso pero es lo que estamos viendo: el gobierno ha logrado apropiarse del concepto de cambio y no de continuidad, mientras que la oposición, que es la que debería proponer un nuevo modelo de gobierno, no ha logrado quitarse esa etiqueta de una continuidad rechazada por la mayoría de los mexicanos.
Si algo ha dejado claro Andrés Manuel desde el día uno de su gobierno es que quiere hacer historia, por lo que su gobierno será su legado, el que le permita sentarse a un lado de Benito Juárez, Lázaro Cárdenas o los hermanos Flores Magón, a los que el presidente menciona constantemente, o bien, pasar a la historia como un presidente más que lo intento y no lo logró.
El testamento político es uno más de los poderosos símbolos que el presidente utiliza para influir sobre sus simpatizantes y que, desde este momento, nos marca la pauta de que sus ideas, sus proyectos, sus valores y su estilo personal de gobernar, deberán de trascender por encima de su administración que termina a finales del 2024.
Este es un mensaje para la oposición que necesita modificar su estrategia si aspira a competirle la presidencia a López Obrador que sigue controlando la opinión pública, pero también, es un mensaje para los principales liderazgos de la 4T, que serán quienes tendrán que continuar con Morena una vez que AMLO deje el poder. Morena no puede depender de la salud y la vigencia de un solo hombre.
El autor es Maestro en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por The George Washington University. Profesor universitario en el Tecnológico de Monterrey y socio de Poligrama.