Monterrey

José de Jesús García: ¿Cómo medirás tu vida?

Medir el éxito puede ser una tarea muy sencilla o muy complicada, con todos los matices intermedios como posibilidades

Hace días cayó nuevamente a mis manos el artículo de Clayton M. Christensen denominado “How will you measure your life?”. Recuerdo que la primera vez que lo leí me generó una impresión muy agradable. Tal vez sea que a mí siempre me ha interesado el tema del éxito y su definición y el saber cómo medir el éxito en tu vida ha sido una inquietud desde que tengo memoria.

Medir el éxito puede ser una tarea muy sencilla o muy complicada, con todos los matices intermedios como posibilidades. Si evaluamos el desempeño de un entrenador de fútbol, lo más seguro será que todos estarán de acuerdo en que el número de campeonatos determinará su éxito o fracaso. Habrá indicadores adicionales como el número de debutantes de la cantera, las veces que venció al odiado rival, etc. pero los campeonatos serán sin duda un parámetro obligado. Pero si tratamos de evaluar el éxito de nosotros como persona, la cosa se pone mucho más complicada.

El Profesor Clayton habla en su artículo acerca de la creación de una estrategia para la vida de sus estudiantes. La definición de esta estrategia la detona con tres preguntas. La primera es: ¿Cómo puedo estar seguro de que seré feliz en mi carrera? La segunda se refiere a las relaciones familiares: ¿Cómo me puedo asegurar de que mi esposa y mi familia se convertirán en una fuente duradera de felicidad? Y la tercera, que resulta la más controversial, es: ¿Cómo me puedo asegurar de que no voy a caer en la cárcel?

Para establecer la estrategia personal de vida de cualquier persona, el Dr. Christensen utiliza una analogía de lo que se hace en las empresas. Una compañía define sus iniciativas y en base a ello asigna los recursos necesarios para tener éxito. Si esta asignación no es adecuada, será muy difícil que los resultados sean positivos. Del mismo modo, si la definición de sus iniciativas es errónea, los resultados esperados nunca llegarán.

En la vida personal sucede algo parecido: si no asignamos recursos suficientes para apoyar las actividades cruciales de nuestras vidas, es muy probable que fracasemos. Al igual que con las empresas, existen dos actividades clave para tener éxito: la adecuada definición de las actividades cruciales en nuestras vidas y la asignación de los recursos de manera adecuada.

En el caso de las empresas, muchos de nosotros hemos sido parte de los procesos de planeación estratégica en los cuales se definen visión, misión y valores de la empresa, elementos cruciales que nos indican hacia dónde deben de dirigirse los esfuerzos y los recursos. He visto, con frecuencia, que la misión no representa lo que en realidad se hace en la empresa, la visión resulta en ocasiones inalcanzable y los valores se practican muy escasamente. Es común ver declaraciones de las empresas orientadas al bienestar de los empleados, al servicio a la comunidad, al cuidado del medio ambiente y otras labores nobles, pero la realidad no coincide con estas declaraciones. La prueba irrefutable para saber cuáles son los verdaderos intereses en una organización es la asignación del presupuesto.

¿Y qué hay de la vida personal? La primera dificultad es definir lo que en realidad queremos lograr en la vida. Mi propuesta siempre ha sido que la felicidad es el fin último al que debemos de aspirar los seres humanos, esto de acuerdo con Aristóteles. Con el tiempo he adicionado este objetivo con el de contribuir a la felicidad de los demás. En general, los objetivos no suenan mal, pero los detalles son los complicados. ¿Cómo es que le voy a hacer para ser feliz y ayudar a los demás a ser felices?

La respuesta debe de venir de cada uno en particular. El Dr. Christensen sostiene que la familia y los amigos son la fuente principal de la felicidad. Un estudio de Harvard hecho a lo largo de casi 80 años así lo demostró también. ¿Aplica esto para todos? No lo sé, pero lo que sí sé es que le toca a cada uno encontrar la respuesta, encontrar su propósito en la vida. Cuenta el Dr. Christensen que por un buen tiempo le dedicó una hora al día a leer, pensar y rezarle a Dios para que le ayudara a definir su propósito en la vida.

Es importante que definamos nuestro propósito de vida con precisión. Una vez definido, el propósito nos indicará cuáles son las actividades cruciales a las cuales debemos asignar nuestros recursos (tiempo, dinero y esfuerzo) de manera eficiente. Un ejemplo de la mala asignación de recursos se presenta cuando decimos que lo más importante es la familia, pero rara vez separamos tiempo para ver las actividades deportivas o artísticas de nuestros hijos.

Si somos congruentes con lo que decimos que es importante y los recursos que asignamos a esas actividades, tal vez podamos decir que hemos logrado el éxito en nuestras vidas.

Y habremos encontrado una métrica adecuada para nuestras vidas.

El autor es consultor y conferencista en los temas de felicidad, bienestar y calidad de vida

Su correo electrónico es: pepechuy13@gmail.com

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