Somos un trabajo en proceso. Nuestra vida está llena de cambios y siempre estamos evolucionando. La idea es trabajar en alcanzar nuestro potencial para acercarnos a ese nivel de perfección, que si bien nunca alcanzaremos, siempre nos sirve de guía para definir nuestros planes y acciones.
Esta época del año es la que, de una manera u otra, reflexionamos acerca de lo que haremos o trataremos de hacer en el nuevo año. Algunos pensaremos en algunos propósitos, los escribiremos y los pondremos en la puerta del refrigerador para que no se nos olviden; otros iremos más allá y detallaremos las actividades que nos ayudarán a cumplir con esos propósitos de año nuevo.
Los seres humanos actuamos por incentivos. Los propósitos, los sueños y las ilusiones forman parte de esos incentivos que hacen que nos levantemos todos los días tratando de avanzar hacia una vida mejor, hacia una vida feliz. Una vida sin propósitos es una vida sin incentivos y se convierte en una vida insípida y sin sentido.
¿Qué podemos pedir para el 2022? Seguramente, el fin de la Pandemia es uno de los deseos que tendremos muchos de nosotros. Otros pedirán trabajo, bajar de peso, encontrar pareja, poder viajar, etc. Sin duda estos deseos son populares todo el tiempo.
No soy de los que escribe con frecuencia sus deseos, pero hace algunos años escribí una lista de lo que quería para el año nuevo. Me sorprende lo poco que le quitaría o le agregaría. Aquí la lista:
Quiero ser feliz y hacer felices a los demás
Quiero poseer poco, pero disfrutar mucho
Quiero estar satisfecho con lo que soy, con lo que hago y con lo que tengo
Quiero apoyar a mi familia y a mis amigos y que ellos se sientan orgullosos de mí
Quiero tener para dar, ser para contribuir, hacer para enseñar
No quiero fama, fortuna o reconocimientos mal habidos
No quiero compararme, competir por cosas banales o envidiar lo que no tengo
No quiero quejarme de lo que pasa, de lo que me hacen o de lo que no me hacen
No quiero sufrir por lo que dicen de mí, ni por la falta de reconocimiento
Quiero una vida tranquila, sin pretensiones y con muchos seres queridos a mí alrededor
Quiero querer y que me quieran, amar y que me amen
Quiero servir, ayudar y cooperar
Quiero salud y muchas relaciones humanas
Quiero una vida significativa
Quiero ser feliz y hacer felices a los demás
Además de los deseos, tenemos por otro lado, los propósitos. ¿Cuáles son los más comunes? Un vistazo a Google y encontraremos listas interminables de propósitos. Aquí, algunos de los más comunes:
Dejar de fumar
Hacer más deporte
Adelgazar 5 (o 10, o 20 o muchos) kilos
Leer más libros
Contactar más a menudo a mis amigos
Beber menos alcohol
Pasar más tiempo en pareja
Ser más felices
Decir más a menudo “no”
Gastar menos dinero en cosas que no necesito
Tampoco soy de los que escriben su lista de propósitos para el año nuevo, pero sin duda, en el imaginario siempre tengo una pequeña lista de lo que creo que será mi plan de acción para el año nuevo.
Este año será diferente. Este año si quiero establecer un propósito, que si bien no es muy específico, si es muy claro: quiero de verdad ser una mejor versión de mí. Quiero mejorar mi bienestar financiero, físico y emocional. Esta vez sí quiero definir un plan para llevarlo a cabo. He estado mejor en el pasado y sé que puedo estar mejor en el futuro. Esta vez hay compromiso.
Mi gran amigo Rafael González Aleu, quien se nos adelantó el año pasado, era un amante del tema de la calidad. Una de sus frases que más me gustaba de él era: “No está bien, lo que estando bien pudiera estar mejor”. Sin duda, esta declaración es una invitación franca para estar mejorando todos los días, para ser la mejor versión de nosotros mismos.
Aunque en mis charlas promuevo mucho el estar satisfecho con lo que tenemos, pienso que una dosis manejable de insatisfacción es importante para encontrar la motivación a ser mejores. Cierta vez estuve en el programa de radio del Dr. César Lozano y recuerdo que me preguntó que si el estar satisfecho con nuestras vidas no era una señal de conformismo. Mi respuesta fue que había que estar satisfecho con lo que tenemos mientras luchamos por lo que no tenemos.
Como siempre, la recomendación es disfrutar el trayecto y disfrutar las acciones que nos lleven a ser mejores. Ciertamente, es más fácil decirlo que hacerlo, pero con un poco de reflexión, de actitud y de compromiso, podemos avanzar hacia esa versión ideal de nuestro ser.
Esto, sin olvidarnos de ser felices, por supuesto.
¡Feliz Año Nuevo!
El autor es consultor y conferencista en los temas de felicidad, bienestar y calidad de vida
Su correo electrónico es: pepechuy13@gmail.com