Monterrey

Karla Nava: Tecnología, innovación y la moda circular la mejor opción en los negocios

Sin darnos cuenta, todos somos parte importante del cambio de mentalidad hacia un mundo más sostenible.

El tema medioambiental en los negocios no es una novedad, sin embargo, el cambio climático, la sobreexplotación de los recursos naturales y la destrucción de los ecosistemas, provocados por un sistema de producción y consumo desmesurado, son los retos que presentamos actualmente como sociedad (Belda, 2018).

Se considera que la actual crisis mundial causada por el virus SARS-CoV2 (COVID-19) nos ha convertido en ciudadanos más responsables, por lo que los consumidores demandan productos cada vez más sostenibles (Remy et al, 2020) y las empresas abogan por el impulso de nuevos sistemas económicos y sociales basados en el aprovechamiento de los recursos, incluso a la hora de vestirse (Galli, 2020), ya que la industria del vestido es una de las más contaminantes a nivel mundial (Pérez, 2018).

Actualmente, la Industria del vestido se encuentra en los primeros 5 lugares de las industrias más contaminantes del mundo, ya que es responsable de 4 al 8% de las emisiones de carbono (Ritchie & Roser, 2020), y produce el 20% del desperdicio de agua a nivel mundial (3DLook, 2020). Hoy en día, más de 100 mil millones de prendas de vestir se producen anualmente en todo el mundo (Remy et al, 2020), utilizando para esto miles de productos químicos contaminantes (Defranc, 2021).

El problema radica en que la innovación en los procesos de fabricación de las prendas no ha ido a la par con la aceleración de su diseño y comercialización. Este sistema fallido causa como resultado efectos ambientales descomunales, especialmente ya que los consumidores tratan a las prendas de menor precio como desechables, y las descartan después de sólo siete u ocho usos (Remy et al, 2020).

El consumo desmesurado de los recursos dentro de esta industria, ha contribuido recientemente a que las empresas y sus consumidores tomen una ruta más sostenible a favor del cuidado medioambiental, aunque insuficiente. Más allá de un inconveniente, el COVID-19 se convierte en un impulsor para la evolución de la industria tomando en cuenta el auge del e-commerce, la innovación tecnológica y la transición a métodos de innovación sostenibles (Hussain, 2018). La economía circular ya ha demostrado los beneficios de los nuevos procesos de producción y consumo en un corto periodo de tiempo al reutilizar, por ejemplo, la materia prima o productos en stock de las empresas.

Sin darnos cuenta, todos somos parte importante de este cambio de mentalidad hacia un mundo más sostenible. El consumidor debe tener conciencia sobre el producto que está adquiriendo y el impacto que tiene en la sociedad. Hoy en día, los jóvenes demuestran una preocupación por su entorno y prueba de ellos son los estudios o proyectos que desarrollan los jóvenes universitarios. En un reciente proyecto de investigación en la industria del vestido con una visión sostenible para los negocios globales, un grupo de jóvenes el cual tuve el honor de asesorar, destacaba la importancia de esta industria como una de las más globalizadas e impulsoras del desarrollo económico para muchos países emergentes, y recalcaban su principal fortaleza como la mano de obra accesible y calificada con bajos niveles y generadora de ingresos y empleo para muchos países (López & Rodríguez, 2015). Sin embargo, también mencionaban el impacto de las crisis en la industria generando procesos de cambio, adaptación y evolución como los que actualmente vivimos.

Ante este escenario, la COVID-19 ha generado una transformación acelerada en tres aspectos:

1. Incremento del comercio electrónico. Las formas más tradicionales de pago por productos o servicios han migrado a nuevas formas de pago digitales. Es decir, un cambio de comportamiento tanto del comprador como vendedor, favoreciendo el comercio en transacciones más sostenibles.

2. Incorporación de innovaciones tecnológicas en la industria. La inteligencia artificial para conocer gustos y tendencias en los consumidores; las muestras digitales en 3D evitando desperdicios, así como vestidores virtuales aprovechando la 4ª. Revolución Industrial han facilitado la transición a procesos sostenibles de atención al cliente.

3. Métodos y modelos de innovación sostenible. La moda circular tomando como base la Economía Circular tiene como fin reducir el impacto de esta industria en el medio ambiente. Un ejemplo reciente es la compañía Ralph Lauren diseñó el primer sistema de teñido de algodón sin residuo de agua, por medio del reciclaje y la reutilización del agua a través del método Color on Demand. De acuerdo con Green Strategy existen 7 formas para promover la moda sostenible: producción personalizada y por demanda; procesos respetuosos con el medio ambiente; diseños a temporales (contrario al fast fashion); consideraciones éticas; reparación, reciclaje y reutilización en las prendas; renta, venta e intercambio de prendas; y vintage y compras de segunda mano.

La transformación de la industria del vestido a modelos de producción y de servicio más sostenible está en proceso. La automatización de los procesos, la reutilización de los materiales, las innovaciones tecnológicas y el cambio de los procesos tradicionales a circulares, lograrán transformar la industria gradualmente. Para lograr esta visión más amigable con el entorno requiere de la voluntad de las grandes corporaciones, su apego a los valores éticos y de respeto por el medio ambiente asi como la incorporación de modelos innovadores; el apoyo de los gobiernos con programas de incentivos y de implementación de políticas públicas que permitan cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, a través de las Agendas 2030 respectivas; y finalmente, requiere de la voluntad de nosotros como ciudadanos y nuestro compromiso y respecto por el medio ambiente al momento de adquirir nuestras prendas de vestir.

Karla María Nava Aguirre

Directora de la Licenciatura en Negocios Globales y Profesora Investigadora de la Escuela de Negocios de la UDEM. Es Doctora en Ciencias Administrativas por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Global MBA por el ITESM y Thunderbird, y Licenciada en Estudios Internacionales por la UDEM. Especialista en Estudios de la Frontera México – Estados Unidos por El COLEF. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del CONACYT.

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