Monterrey

Mario Vázquez: Monterrey quiere ser pionero en crear empresas humanistas

La gestión humanista implica un respeto incondicional por la dignidad de las personas.

Las empresas suelen tener un único objetivo enfocado en un solo grupo de interés: maximizar utilidades para los accionistas. A través de la búsqueda de este objetivo se debería crear también riqueza y bienestar para otros grupos (empleados, consumidores, proveedores, comunidad). Sin embargo, no siempre es así, y cada vez más evidencia sugiere que el modelo de gestión actual genera impactos no deseados, como el uso instrumentalista del trabajador, precarización del trabajo, barreras para obtener un empleo digno, discriminación, contaminación excesiva, sobre explotación de los recursos naturales, entre otros.

Estos impactos negativos constituyen violaciones a la dignidad de los individuos, quienes tienen derecho a un empleo digno y a un entorno adecuado donde puedan desarrollar su propia idea de bienestar. Si bien los grandes problemas que aquejan a la sociedad son multifactoriales y no puede atribuirse únicamente a la gestión empresarial, algunas voces señalan que las empresas han abandonado ciertas prácticas que crearon un capitalismo más inclusivo algunas décadas atrás. Por ejemplo, Isabel Sawhill señala en su libro The Forgotten Americans, que, si bien la productividad de los trabajadores se ha incrementado en las últimas décadas en Estados Unidos, los gerentes y accionistas han sido los grupos que han capturado la mayor parte de esas ganancias. Mientras que a finales de la década de 1970 el gerente general de una compañía grande ganaba 30 veces más que el empleado promedio, en 2014 esta proporción alcanzó las 300 veces en Estados Unidos.

En este contexto, ¿cómo podríamos generar un modelo de gestión empresarial que contribuya a una sociedad más humana, equitativa, inclusiva, donde todos tuvieran la oportunidad de prosperar y tener una vida digna? En primer lugar, es necesario replantear el objetivo principal de las empresas para que su funcionamiento cambie. Las ganancias deben ser consecuencia de un modelo de gestión que privilegie el bienestar de todos los grupos de interés. El objetivo, por lo tanto, no sería maximizar las ganancias, sino la consecuencia natural de estar generando beneficios para la sociedad. Este tipo de gestión es más humanista, dado que existe una genuina preocupación por el bienestar de los trabajadores, clientes, proveedores, y demás grupos.

La gestión humanista implica un respeto incondicional por la dignidad de las personas, una toma de decisiones ética, y transparencia y rendición de cuentas como principios que generan confianza y legitimidad. De esta forma tenemos una nueva organización con múltiples objetivos: obtener ganancias, buscar el bienestar de los grupos de interés, y ser sostenible (generar simultáneamente beneficios sociales, ambientales y económicos). A pesar de que una gestión humanista pudiera parecer idealista, existen múltiples casos en México sobre empresas que se acercan a este ideal: empresas sociales, empresas indígenas, empresas B, y otras entidades que empiezan a cambiar su forma de operar para generar resultados más equitativos para la sociedad. Ante la creciente exigencia de los consumidores para que las empresas vayan más allá del marco regulatorio en cuestiones sociales y ambientales, las empresas humanistas son una tendencia importante en el área de negocios.

Por ejemplo, la iniciativa Capitalismo Social, creada en 2020 por las empresas más icónicas de Monterrey, busca precisamente un modelo de gestión más humanista que contribuya al bien común y genere desarrollo económico y social. Uno de sus cuatro ejes principales es la protección de la dignidad humana, que debe ser la esencia y actuación de la empresa. Este nuevo objetivo destaca a la empresa como impulsora del desarrollo humano a través del respeto a los derechos humanos, laborales y sociales, brindando salarios y beneficios que permitan una vida digna. Los otros tres ejes son: libre emprendimiento, compromiso social, y el liderazgo humanista con espíritu de servicio que forme a las nuevas generaciones de empresarios mexicanos con conciencia social.

La página web de dicha iniciativa ya advierte sobre un cambio en la forma de hacer negocios en Monterrey; un cambio donde el objetivo sea un crecimiento inclusivo que asegure “que ni el privilegio, ni la exclusión, ni las condiciones en las que nacen las personas les detengan de tener las herramientas que necesitan para generar y mantener su riqueza, y la de sus hijos”. Las empresas humanistas tienen el potencial de transformar a la sociedad ante problemáticas que parecen irremediables. El cambio ya ha comenzado.

El autor es especialista en emprendimiento e innovación social, actualmente es profesor-investigador en la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey.

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