Con base a las series históricas del portafolio de información de la Banca Múltiple publicadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), le comento que, al cierre de septiembre del presente, la cartera total al consumo registró un crecimiento anual nominal de 0.5%, respecto al mismo período del año previo. Con esto se rompe la racha de 16 meses consecutivos de observar este indicador en terreno negativo. Seguramente, este segmento podría seguir al alza ante el recién concluido Buen Fin, así como por las próximas compras navideñas, incluyendo el día de reyes.
Sin embargo, al descontar la inflación acumulada al mes de septiembre, del porcentaje de crecimiento referido, la cifra se ajusta a -5.5% que se traduce en una pérdida del poder adquisitivo y que podría ser aún mayor dependiendo de la trayectoria de la inflación. Al respecto, el Banco de México (Banxico) en su más reciente comunicado de prensa de política monetaria expresó que modificó su expectativa de inflación al alza a 6.8% desde 6.2% para el cierre de 2021. De hecho, Banxico expresó textualmente que las expectativas de inflación para 2022 volvieron a incrementarse
De acuerdo con la misma fuente de información, el índice de morosidad de crédito se ubica en 3.4% (SEP-20: 3.6%). No obstante, compara muy desfavorablemente con la tasa de deterioro ajustada por quitas y castigos de 13.9% (SEP-20: 13.4%). Cabe destacar que éstos últimos porcentajes no han tenido cambios significativos, ya que el promedio de los últimos 60 meses ha sido de 13.3%.
En lo personal, vislumbro que el tamaño del portafolio de consumo (tarjeta de crédito, personales, nómina y adquisición de bienes de consumo duradero) a nivel consolidado bancario, podría alcanzar su máximo histórico de finales de 2019 en un rango que oscila entre los siguientes 18 a 24 meses.
Ante estos datos, ¿qué podremos esperar de la famosa cuesta del próximo enero? Al igual que otros editorialistas y analistas financieros, coincido en que podría ser alguna de las peores de los próximos años, aunque prefiero no ser fatalista y esperaría que en esta ocasión mi proyección fuera equivocada.
Al respecto los exhorto a planear de la mejor manera el uso del aguinaldo, pero probablemente muchos ya lo tengan comprometido desde hace tiempo. Para aquellos que les quede un remanente, tomemos en consideración que más allá de los regalos, la convivencia familiar resulta, al menos desde mi punto de vista, más importante. Principalmente, tomando en consideración el entorno que se ha visto trastocado prácticamente en todos los ámbitos por el COVID. En la manera de lo posible, tratemos de evitar un impacto adverso en nuestros bolsillos.
Quizá considere que me estoy anticipando, pero hoy que se publique esta columna, faltaran 43 días naturales para el inicio de 2022.
El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos y Relación con Inversionistas de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas son a título personal.
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.