Desde sus inicios, la filosofía política ha intentado descubrir y definir la fuente del poder en la sociedad. Muchas de las obras más importantes en esta línea, han imaginado Estado poderoso como centro de la autoridad política legítima. En El príncipe, Maquiavelo defiende que los intereses del gobierno justifican la cruda expresión del poder. Por otro lado, Thomas Hobbes desde su obra, Leviatán, que habla del papel del soberano y del estado de naturaleza corrupto del hombre, afirmó que el antídoto del espíritu corrupto de la humanidad es un monarca poderoso.
Un cambio importante en este concepto y que muestra mas certeramente lo que hoy sucede es lo que propuso el filósofo francés Michel Foucault, exponiendo que el poder no está centrado en el Estado, sino disperso por una gran cantidad de espacios de micro-poder que se reparten por toda la sociedad. El poder de la iglesia, el económico y el político que están ya interiorizados en la sociedad por medio de los libros, la educación y los medios de comunicación son los grandes ejes que instalan paradigmas colectivos; una forma que fue arraigada inconscientemente en la humanidad y que ahora podemos ver como se aplica en otros espacios de poder como las escuelas, lugares de trabajo y la familia.
Si nuestros gobiernos son una imagen misma de como estamos actuando en nuestra sociedad ¿Cómo podemos construir una nueva evolución para salir de este ciclo que nos puede llevar a destruir la humanidad? La oportunidad está en observarnos de forma autoreferente para descubrir desde dónde cada uno aportamos y estamos fortaleciendo el sistema del poder. Esa forma de querer tener el control es la que nuestro ego aviva cuando constantemente nos invita a practicarlo, sin darnos cuenta de que lo que estamos haciendo es prácticamente alimentando con más leña al fuego que nos consume lentamente.
Si vamos a enjuiciar a nuestros gobernantes, deberemos entender primero por qué los escogimos. Si estamos esperando a que un nuevo gobernante venga a salvarnos o de lo contrario pensemos que no va a hacer nada; realmente ambos estamos ubicados en el mismo punto, pues los dos otorgamos el poder absoluto al representante. Por ejemplo ahora que entró el nuevo gobernador del estado de Nuevo León ¿Crees que se pueda crear un nuevo Nuevo León sin la participación de los ciudadanos? Si los neoleoneses quieren que esto suceda ya saben la respuesta.
Al final no importa lo que nos vendan nuestros representantes de poder acerca de lo que ellos harán por nosotros, sino lo que nosotros vamos ha hacer con lo que tenemos. Es momento de ver las cosas desde otro ángulo y así obtener una mejor lectura de lo que está sucediendo en nuestra realidad. No se trata de complots o teorías de conspiración, sino de entender que los que creamos el poder en el mundo somos todos y depende directamente de lo que pensamos, sentimos y hacemos o dejamos de hacer en el día a día.
Es claro que hay grandes fuerzas de poder que al entender esto, lanzan la carnada para que la sociedad se polarice, se esconda en el miedo o se distraiga de la realidad. Desde lo individual, es donde fortalece este proceso ¿Alguna ves has exigido por el pago de un servicio o producto que no te ha gustado desde el poder del dinero?
Es momento de darnos cuenta de que no podemos seguir con el cuento de que nos manipulan, sino que es decisión personal, consciente o inconsciente, el participar en el juego del sistema que hemos creado y programado entre todos. Cuando entendemos cómo funciona y cómo se puede reprogramar, entonces empezamos realmente a jugar el juego, de otra forma, seguiremos siendo el personaje que se cree manipulado y controlado por algo exterior.
El gran reto es dejar de creer que necesitamos ese poder que existe fuera de nosotros y empezar a utilizar el poder que guardamos dentro. Esta hambre de poder que nace desde el ego, solo nos convierte en un operador más de la ambición desmedida y con esto, el seguimos avanzando hacia la deshumanización. No todos saben cómo accesar al conocimiento en nuestro país, pero si estas leyendo esto, seguro eres de los privilegiados que lo puede hacer y por ello, te toca ponerlo en acción.
La oportunidad está del lado de la consciencia ¿Te has observado en tus actos de micro-poder?
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.