Monterrey

José de Jesús García: Salud Mental … Otra Vez

La situación no ha sido fácil para los niños.

Hace unos días, en un Webinar que ofrecí acerca de la felicidad, me preguntaban qué podríamos decirle a nuestros pequeños que han tenido que soportar el encierro y la falta de contacto social. Mi respuesta fue que había que apoyarlos, estar cerca y platicar mucho con ellos. La situación no ha sido fácil para los niños … pero tampoco para los padres. Y seguramente, muchos de nosotros no tenemos ni idea de cómo apoyar a nuestros pequeños.

La salud mental ha ocupado los titulares de manera más frecuente que en tiempos pasados y de un modo más intenso del que quisiéramos. No es un tema trivial, ya lo hemos dicho. Y lo hemos expresado ya tantas veces que parecería un disco rayado. Sin embargo, no debemos de parar hasta que el tema se concientice en la sociedad, en los centros de trabajo y en los hogares.

Algunas de las publicaciones recientes relacionadas con la salud mental destacan el hecho de que hoy en día el atender este tipo de problemas dejó de ser mal visto y se ha convertido más bien en una necesidad de nuestros tiempos. La mayoría de nosotros hemos padecido de problemas relacionados con la salud mental, desde ansiedad, depresión, miedo, fatiga mental y estrés hasta esquizofrenia y otros padecimientos. Y nos cuesta tanto reconocerlo, que los profesionales del tema nos recuerdan con insistencia que “Está bien no estar bien” (It’s OK not to be OK).

Hace días leí un artículo de una colega de la Universidad del Noreste, Sandra Mar, que tituló “No hay salud, sin la salud mental”. Entre otras recomendaciones, Sandra señala que debemos de tener cuidado con la selección de la ayuda psicológica que buscamos, ya que dependerá de la edad, del sexo y del problema a tratar del paciente. Menciona también que las personas afectadas por un problema de salud mental tienen más probabilidades de sufrir patologías como accidentes cerebrovasculares, diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer, entro otras.

En otra publicación reciente, esta vez del Harvard Business Review, titulada “It’s a New Era for Mental Health at Work” (Es una Nueva Era para la Salud Mental en el Trabajo), se presentan los resultados de un estudio de seguimiento relacionado con la salud mental en el trabajo. Destacan que si bien los empleadores han respondido con iniciativas como “día de la salud mental”, “semanas de 4 días” o “apps o beneficios de consejería “, la verdad es que los empleados necesitan centros de trabajo sustentables y mentalmente saludables. Los empleadores necesitan conectar lo que dicen con lo que realmente hacen.

Dentro de las recomendaciones incluidas en el reporte, destaca en primer lugar la necesidad de un cambio hacia una cultura laboral en la cual la salud mental sea considerada como una prioridad organizacional. No solo dejar que RH se encargue del tema, sino que los líderes deben servir como aliados compartiendo sus propias experiencias para alimentar un ambiente de apertura y transparencia. Otra recomendación es la de crear maneras más sustentables para trabajar, incluyendo el trabajo flexible, la autonomía, el establecimiento de fronteras y creando normas sobre la comunicación. Finalmente, se recomienda también establecer conexiones más profundas con el personal. Por ejemplo, a la pregunta ¿Cómo estás?, debe de seguirse con un ¿Cómo puedo ayudarte? La importancia de la empatía y de la autenticidad no puede ser pasada por alto.

Por otro lado, vale la pena destacar los beneficios que trae el tener un nivel óptimo de salud mental. En un estudio realizado por la London School of Economics en Dinamarca, los investigadores encontraron que aquellos de gozan de una salud mental óptima (que experimentan emociones positivas, bienestar y un funcionamiento social adecuado) usan mucho menos los servicios de salud pública. Concluyen en el estudio que los ahorros que brindan las personas que florecen en su salud mental se estiman en 1,200 millones de dólares en un año.

Todo esto nos indica que existe un problema, real o potencial, relacionado con la salud mental. Es un problema real porque aun antes de la pandemia ya existía evidencia de que las condiciones en los centros de trabajo estaban causando una serie de problemas como el estrés, la sobrecarga, la ansiedad y el ausentismo, entre otros. Es un problema potencial porque con el regreso a los centros de trabajo, estos problemas se verán agudizados y ni las empresas ni los centros de salud están debidamente preparados para atender este tipo de padecimientos.

En México tenemos la NOM 035 como un recurso para identificar y atender los riesgos psicosociales. Desgraciadamente, se estima que apenas el 32% de las empresas han realizado los esfuerzos por cumplir con esta norma y en el momento en que se inicien las revisiones de la misma, seremos testigos sin duda de acciones apresuradas que solo buscarán evitar las penalidades que señala la norma por su incumplimiento.

Seamos reiterativos e insistamos en la atención a la salud mental. Si nosotros los adultos tomamos cartas en el asunto, de seguro estaremos mejor preparados para otorgar ayuda a nuestros hijos, que la están necesitando con urgencia.

El autor es consultor y conferencista en los temas de felicidad, bienestar y calidad de vida.

Su correo electrónico es: pepechuy13@gmail.com

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