En memoria de Mihaly Csikszentmihalyi
Ofrecer conferencias, cursos y talleres acerca de la felicidad, el bienestar y la calidad de vida es un deleite para mí. Lo disfruto tanto que trato de que mi audiencia lo disfrute también. Para ello busco hacerlos amenos, divertidos y claro, educativos e inspiradores. Incluyo con frecuencia fotos, caricaturas y hasta memes, todos relacionados con el tema y que de algún modo dejen una lección sobre lo que estamos platicando. Una vez cayó en mis manos una caricatura de un hombre con aspecto de vagabundo, al cual le preguntaban: ¿Profesión? Y el personaje contestaba: Feliz.
Por supuesto que incorporé esta caricatura y la uso con frecuencia. La caricatura nos lleva a pensar en el sentido de la vida. ¿Qué es lo que estamos haciendo aquí? ¿Para qué estudiamos una profesión? ¿A qué nos levantamos todos los días? Quienes me conocen y me han escuchado hablar del tema tienen muy claro que mi mensaje será siempre el de la felicidad. Coincido plenamente con la máxima aristotélica que sostiene que el fin último del hombre es el ser feliz. Me es difícil concebir que alguien hará algo sin pensar que en el corto o en el largo plazo esta acción le brindará algo de felicidad.
Pareciera que suena muy lógico el enunciado de Aristóteles pero con frecuencia encontramos personas que no actúan en consecuencia. De pronto vemos a quienes dedican mucho de su tiempo a generar dinero, a comprar bienes materiales, a cultivar un cuerpo espectacular o a lograr un desarrollo profesional que sea la envidia de los demás. Y todo esto no sería malo si no es que en muchos de los casos, quienes centran su vida en todas estas actividades carecen del tiempo necesario para poder disfrutar todos sus logros. Hay incluso quienes piensan que la felicidad es un concepto trivial que carece de importancia y que solo es para aquellas personas egoístas.
En unos días estaré ofreciendo un Webinar con el título de este artículo: La Felicidad, un Estilo de Vida. ¿Por qué pienso que la felicidad es un estilo de vida? Principalmente, porque nuestras acciones y comportamientos deben de estar orientados a lograr una vida feliz. La felicidad no es egoísta y es un derecho que todos los seres humanos tenemos. En mi participación en el Libro Mundial de la Felicidad, cerraba mi escrito empleando una metáfora acerca de la vida. Escribía: “La vida es como una gran fiesta a la cual todos hemos sido invitados con el único objetivo de ser felices. El precio de entrada es ayudar a los demás a ser felices y dejar el escenario igual o mejor de cómo lo encontramos”.
Me gusta mucho detenerme en el tema de la felicidad como una aspiración no egoísta. Además de que estoy convencido de que todos tenemos el derecho a ser felices y que todos podemos ser felices, creo firmemente que la felicidad es algo bueno para el Mundo, para el país, para nuestra comunidad y para nuestra familia, dejando por sentado que la felicidad es también excelente para nosotros mismos.
Si aún no creemos que la felicidad es buena para quienes nos rodean, pensemos en nuestra familia, en nuestro jefe, en nuestros compañeros de trabajo o en nuestro maestros. Si la gente con la que interactuamos no es feliz, nuestra vida no será muy agradable. Nadie desea tener por compañero de trabajo a una persona infeliz. Por otro lado, imaginemos la vida de un niño si su padre no es feliz, o la de un empleado si su jefe no es feliz, o la de un hombre o una mujer si su pareja no es feliz. Denis Praeger sostiene que la felicidad es una obligación moral. Si no somos felices, no estamos ayudando a nuestros semejantes a que tengan una vida agradable.
Cuando pensamos en estilos de vida, seguramente vienen a nuestra mente los clásicos: el estilo de vida saludable, el estilo de vida glamoroso, el estilo de vida austero, etc. ¿Por qué pensar en que la felicidad puede ser un estilo de vida? Si pensamos que el estilo de vida se compone de las pautas, hábitos y comportamientos de las personas, podemos muy bien pensar que la pauta de mis acciones deberá de estar siempre orientada a lograr la felicidad. Mis hábitos y mis comportamientos tendrán una guía que será la misma felicidad. La felicidad puede ser mi estilo de vida y no debo confundirme con otras maneras de vivir.
Una vida que no esté orientada a la felicidad no es una vida agradable. De poco nos sirve obtener riquezas, poder o logros profesionales si no podemos disfrutar de la vida.
Quizá, como el caso del vagabundo de la caricatura, nuestra meta en la vida deba de ser convertirnos en profesionales de la felicidad.
El autor es consultor y conferencista en los temas de felicidad, bienestar y calidad de vida.
Su correo electrónico es: pepechuy13@gmail.com