Diferenciar a Nuevo León de otros estados es sencillo en muchos aspectos, aquí se hace que las cosas sucedan, lo que se ve imposible constantemente se vuelve realidad y la intensidad es el pan de cada día. Los regios son entrones, transparentes y bastante trabajadores.
Es el estado con la industria más pujante de todo el norte, en el que reside uno de los grupos empresariales más importantes de México, en el que se fundó la mejor universidad privada del país, en el que juegan los dos equipos con mejor plantilla en el fútbol mexicano y la lista sigue, pero la pregunta es, si lo tiene todo para progresar ¿qué le ha hecho falta para ser un estado de primer mundo? Es decir, un estado en el que se garantice integralmente el bienestar social.
La respuesta es sencilla: mejores gobiernos.
Si el estado tiene una ciudadanía activa, un empresariado fuerte y un aparato gubernamental con tan alto presupuesto ¿por qué tenemos calles en pésimas condiciones? ¿por qué no se ha podido garantizar la seguridad ciudadana? ¿por qué siguen existiendo colonias marginadas con problemas de pobreza y violencia multidimensional?
Porque han hecho falta mejores gobiernos.
Excluyo de esta generalización a todos aquellos alcaldes y gobernadores que han trabajado con honestidad e inteligencia y que mientras gobernaron, lo hicieron a favor de Nuevo León y no de ellos mismos. Porque claro que los ha habido, sin embargo, han sido minoría.
Y aunque la corrupción no es un mal exclusivo de los políticos, porque se practica en todos los ámbitos de la esfera social, son los políticos los que toman las decisiones más importantes de la sociedad. Y por lo tanto, son sus decisiones las que más afectan o benefician a un ciudadano.
Antes de la pandemia el costo anual de la corrupción en Nuevo León ascendía a los 1 400 mdp, una cifra que representa un estimado solamente y no incluye el total del dinero que se pierde en los desvíos de recursos, el tráfico de influencias, los conflictos de interés y demás.
Resultaría imposible y seguramente doloroso, conocer la cifra total del dinero que se ha perdido a causa de la corrupción en el estado. Y resultaría aún más doloroso pensar en cuántas escuelas y hospitales se pudieron haber construido con ese dinero; cuántas políticas públicas de alto impacto se pudieron haber implementado para atacar los problemas estructurales que por mucho tiempo se han ignorado; cuántos niños y niñas hubieran crecido en un mejor entorno, en una mejor colonia y en una mejor ciudad.
Nunca lo sabremos, pero lo que sí sabemos es que una y otra vez el estado ha sido azotado por gobiernos que llegan para servirse. Gobiernos que pasan por encima de la necesidad de la gente y se sientan a gobernar sin un proyecto y sin una visión. Políticos que llegan al poder con una meta solamente: servir a sus propios intereses y a los de su círculo.
Y por eso emociona la nueva generación que ha llegado a gobernar en este 2021. Porque por primera vez en mucho tiempo, quizás en toda la historia, se levantan distintos liderazgos con mucho potencial.
En la gubernatura, en el congreso y en algunas alcaldías, vemos que están tomando protesta hombres y mujeres que inspiran optimismo, que tienen un proyecto de gobierno sólido y ambicioso, que han sabido ganarse la confianza de la gente y que prometen traer nuevos aires para Nuevo León.
Sin miedo a sonar demasiado ingenuo y sin desarrollar expectativas inalcanzables, creo que durante los próximos años veremos avances significativos en muchos temas que han sido borrados de la agenda pública y soluciones escaladas a problemas estructurales que otros gobiernos han dejado sin atender.
Nos convendría a los ciudadanos hacer nuestra parte enterándonos de lo que sucede, señalando lo que no nos gusta y sobre todo, proponiendo siempre que podamos. No huyamos, ni seamos omisos de la tarea que nos toca.
Seamos parte activa de este nuevo proceso gubernamental, porque parece ser, que después de mucho tiempo y tantos tragos amargos, Nuevo León por fin tendrá gobiernos a la altura.
Esperemos que así sea.
El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey, con una especialidad en Gobierno y Transformación Pública. Actualmente colabora como Líder de Proyectos en Poligrama.