Monterrey

José de Jesús García: La Medición de la Felicidad

Los gobiernos deberían de buscar crear las condiciones para que los ciudadanos puedan alcanzar su felicidad.

Termina otro sexenio en el gobierno de Nuevo León y poco sabemos si la población está mejor o peor que hace seis años. Podemos comparar las promesas con las obras realizadas. Podemos analizar indicadores económicos, de salud, de educación y demás pero no podemos afirmar con certeza si la población está mejor o no que hace seis años.

Aristóteles sostenía que el fin último del hombre es la felicidad. Bajo esta lógica, los gobiernos deberían de buscar crear las condiciones para que los ciudadanos puedan alcanzar su felicidad. No se trata de que los gobiernos sean responsables de nuestra felicidad, pero si deben de velar por que las condiciones sean propicias para alcanzar nuestra felicidad. La buena o mala labor de un gobierno se refleja en los niveles de bienestar y felicidad de sus ciudadanos.

Una herramienta que se vuelve indispensable es la medición de la felicidad. Si no medimos la felicidad no podemos saber si en verdad las acciones de gobierno están dando los resultados deseados. Además de la felicidad, hay que considerar la calidad de vida y el bienestar, pero por el momento, centremos la atención en la medición de la felicidad.

El tema es controversial, sin duda. Muchas personas piensan que la felicidad no puede medirse porque es algo personal. Sin embargo, los avances en la Ciencia de la Felicidad nos permiten afirmar que las mediciones que se realizan hoy en día nos dan una idea bastante cercana a lo que realmente siente la población. A nivel internacional y aun a nivel nacional existen varios proyectos que nos ofrecen métricas de la felicidad en nuestro país.

Uno de los primeros esfuerzos de medición de la felicidad a nivel mundial es la Encuesta Mundial de Valores (https://www.worldvaluessurvey.org/wvs.jsp). Esta encuesta se levanta en olas que incluyen varios años y los temas que incluye son bastante extensos. Entre las preguntas que se incluyen está una relacionada con el sentimiento de felicidad y otra con la satisfacción con la vida. En felicidad, México ha transitado desde una calificación de 7.7 en 1981 a 8.8 en 2018. El nivel más bajo fue de 7 en 1990 y el más alto de 9.1 en 2012.

Otro esfuerzo importante a nivel internacional es el que hace Galup, el cual de hecho se usa para la elaboración de los reportes mundiales de felicidad que se presentan cada 20 de marzo (https://worldhappiness.report/). El parámetro que se mide es la calidad de vida de las personas por medio de la Escala de Cantril. En el más reciente reporte, nuestro país obtuvo un resultado de 5.96 lo que lo ubicó en el lugar 46. Este resultados se compara muy negativamente con lo obtenido en 2015, que fue de 7.18 ubicando al país en el lugar 14 del ranking.

A nivel nacional, la medición oficial de la felicidad corre a cuenta del INEGI a través de la encuesta denominada BIARE (https://www.inegi.org.mx/investigacion/bienestar/basico/#). Esta encuesta se hace en los hogares de México y lo que se mide, entre otras cosas, es la satisfacción con la vida de los mexicanos. El indicador se ha mostrado muy estable a lo largo del tiempo, oscilando entre 8 y 8.4 en los últimos años.

Por parte de los investigadores privados, podemos destacar el esfuerzo que realiza SABA Consultores (https://sabaconsultores.com/monitoreo-nacional). Desde hace años, Salvador Borrego ha medido el sentimiento de felicidad de los mexicanos por medio de encuestas telefónicas, que por cierto también se ha mostrado estable en un nivel que oscila alrededor del 91% de la población que dice ser feliz.

Recientemente Arias Consultores (http://www.ariasconsultores.com/) ha incursionado en la medición de la felicidad usando principalmente las redes sociales para captar los sentimientos de felicidad, bienestar y calidad de vida en México. En meses recientes los niveles de felicidad se encuentran en 7.3 y los de bienestar y calidad de vida en 7.

Los datos anteriores demuestran la gran variedad que existe en los resultados, las metodologías de medición, los indicadores seleccionados, los medios utilizados y en las escalas usadas, entre otros. Y si bien el indicador en general es muy estable en varias de las mediciones, los detalles y los cruces que se pueden realizar al analizar los datos nos pueden ofrecer información muy valiosa para la toma de decisiones de política pública.

Ojalá que el gobierno de Samuel García tome en cuenta la relevancia de crear las condiciones propicias para que los neoloneses puedan alcanzar su felicidad. Un primer paso sería crear un buen sistema de indicadores de bienestar que incluya sin duda un indicador de felicidad.

Recordemos que una sociedad feliz es una sociedad más participativa, más altruista y menos problemática. Buscar la felicidad no es egoísta, ya que en la medida que seamos más felices la gente a nuestro alrededor será más feliz también.

Y más gente feliz sólo puede provocar un Mundo mejor.

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