¡No los puedo contratar como personal de planta! ¡Se me sale de mi presupuesto! - Con cara de desesperación y hartazgo se encuentran las áreas operativas de las empresas al tratar de ajustarse a la nueva realidad de que … de que ya no pueden subcontratar personal; ciertamente pagaron justos por pecadores. Cómo explicarles a los empresarios honestos que una reforma de justicia social se torció de tal manera que transcendió lo laboral pues el profeta de la Unidad de Trabajo Digno, de manera por demás simplista, ha desgarrado las relaciones civiles y mercantiles.
Sí, se acabaron los actos de comercio, abajo los servicios profesionales, ahora solo importa si cuentas con registro de servicio especializado o eres empleado, lo demás es injustificable y queda en manos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) ser juez y parte; ya verán los empresarios desquebrajarse sus deducciones por improcedentes y rechazarse las devoluciones de IVA; entonces, caerán las multas millonarias por cada trabajador irregular (4.2 millones de pesos), sin remedio arderán en un nuevo círculo del infierno fiscal, caos y rechinar de dientes.
La reciente reforma de subcontratación, además de los estropicios jurídicos causados a las empresas en México, también ha provocado efectos perversos en la economía. Como sería de prever, la reforma implica que se encarezca el costo anual del personal productivo en las compañías como mayor reparto de utilidades a los empleados. Pero es aquí donde identificamos que el Robín Hood gubernamental buscando quitarle recursos a las empresas para dárselos a la clase trabajadora no entiende que existen otros factores inherentes como la ley de oferta y demanda en el mercado laboral.
En total desorientación, diputados y senadores aprobaron esta mentada reforma de outsourcing, con la tranquilidad otorgada por la ignorancia, de que en un mercado laboral la oferta corresponde a los individuos que ofrecen sus servicios mientras que la demanda es el conjunto de empresas requiriendo los servicios de dichas personas. Fue evidente que la clase política, escasa en conocimientos de economía, no contempló que su sagrada reforma (a la Robín Hood) aumenta el costo laboral provocando una contracción en la curva de oferta laboral en el mercado.
Los efectos finalmente son el incremento del precio de los trabajadores (salarios y sueldos mayores) y una reducción en la cantidad de individuos demandada por las empresas (empleos destruidos): Curso de Economía I. Cómo exigirles a nuestros legisladores cosas más complejas como sería analizar el nivel de desempleo adicional: Curso de Economía Avanzada.
El burro sopló la flauta, y tanto que a finales de agosto del presente año el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó que el 17 por ciento (¡sí, 17 por ciento!) de sus afiliados quedaron DESEMPLEADOS confirma lo expuesto en el párrafo anterior. A final de cuentas el estilo Robín Hood del gobierno actual es un auténtico FIASCO dejando a casi un millón de personas sin empleo en plena crisis económica.
Está claro que el empresariado al acatar versos cantinflescos de los ordenamientos legales, sin saber si es Chana o Juana cuando se “proporciona o pone” a disposición personal propio en beneficio de otro, vulnera las relaciones civiles y negocios mercantiles, poniéndolo en un riesgo fiscal. En conclusión, los profesionistas y trabajadores en México debieran recordarle al presidente, sus diputados y senadores: “MEJOR NO NOS AYUDEN COMPADRES”.