Monterrey

Héctor Zuno: Los retos del PRI y el PAN en Nuevo León

Gobernarán municipios importantes como Juárez, Santiago y Guadalupe. En lo que respecta a Apodaca se da un fuerte golpe de autoridad y una valiosa lección para todos los priistas por parte de César Garza.

Una de las características que distingue a Nuevo León sobre otros estados, cuando se trata de elecciones, es el voto cruzado. Los resultados reflejan con claridad que el neoleonés piensa el voto y se inclina por repartir el poder entre las distintas fuerzas políticas.

En el 2021, por mencionar tan sólo un ejemplo, la gubernatura y la capital se las llevó MC; el congreso local se lo quedó el PAN y el PRI quedó como segunda fuerza. En las alcaldías, el PAN ganó 16, el PRI 14 y MC 6. Y aunque parecieran resultados bastante aceptables para dichos partidos, en el fondo contemplamos una realidad algo alarmante para el PRI y el PAN.

El PRI perdió Monterrey y el PAN no pudo recuperar San Pedro, ninguno estuvo demasiado cerca de ganar la gubernatura y más importante aún, el electorado que marcará la pauta en las siguientes elecciones, jóvenes y clase media, empiezan a voltear a ver otras opciones.

Ante este contexto negativo, al que hay que sumarle la mala percepción nacional de los partidos tradicionales, ambas fuerzas políticas tienen la necesidad de replantearse sus mensajes, las estrategias de acercamiento con el ciudadano, sus procesos internos de selección e incluso sus liderazgos, tras la exigencia de nuevas caras.

El PRI queda dividido ante la lucha interna de grupos antagónicos que buscaron por todos los medios competir en las pasadas elecciones. Si bien se perdieron espacios importantes, también mantuvieron municipios importantes lo que les permitirá mantenerse y negociar con el gobierno estatal.

Gobernarán municipios importantes como Juárez, Santiago y Guadalupe. En lo que respecta a Apodaca se da un fuerte golpe de autoridad y una valiosa lección para todos los priistas por parte de César Garza.

Tal parece que ahora quedan dos PRI: uno fuerte y uno desgastado. Uno que pelea y no gana y otro que se mantiene avanzando. Aunque históricamente se han distinguido por ser un partido disciplinado, en los últimos años se ha puesto la ambición por encima de la rentabilidad política.

Se queda el partido con el reto de abrirle paso a un liderazgo fuerte, que sea capaz de unificar los grupos internos y hacerlos caminar en una misma dirección.

El PAN por otro lado, se sigue manteniendo en la línea de la estabilidad, con un capital político lo suficientemente fuerte como para negociar con el gobierno estatal, pero con dos grandes problemas: su asociación con el PRI y el crecimiento de MC en lo que siempre ha sido su segmento electoral.

Para nadie es un secreto que el PRI y el PAN convergen en muchos acuerdos. Lo cual sería sano y respetable si se tratara siempre de iniciativas en favor de la ciudadanía, sin embargo, en el imaginario colectivo persiste la idea de que se unen por negocios y asuntos que poco tienen que ver con mejorar al estado.

Aún con lo anterior, considero que el problema más grande del PAN en Nuevo León ya no es su asociación con el PRI, si no su comparación con MC. Las tendencias reflejan que ambos partidos captan al mismo público: la clase media. Sin embargo, hay que poner lupa en este segmento pues podría pasar de un tradicional azul a un moderno naranja en poco tiempo.

El PAN tendrá que investigar qué es lo que espera la ciudadanía de ellos, qué rol deben tener como oposición en el congreso, que iniciativas son las que deben empujar y cuales son las que deberían de rechazar.

Es sano para una democracia que existan diferentes partidos, para que sean representados la mayoría de los grupos e intereses. No obstante, es necesario que dichos partidos existan para servir y no para servirse.

No hay mérito en tener un sistema partidario polarizante con uno o dos fuerzas solamente, ni tampoco en tener de todos los colores, si estos no trabajan en función de la ciudadanía. A todos les vendría bien recordar que son los ciudadanos quienes quitan y ponen, que a ellos se deben y por ellos existen.

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