Este año tuvimos en México las elecciones más grandes de la historia con resultados que muestran el enojo, la decepción y la frustración de los ciudadanos ¿Haremos algo para que esto cambie?
Políticos y ciudadanos tenemos una oportunidad en común; re-inventar la forma en que se vive la civilidad en México. Los gobernantes pueden abrir la puerta a una verdadera participación civil y los ciudadanos a su vez comprometernos a participar.
En la mayoría de los estados en donde se eligió gobernador este 2021, habrá cambio de estafeta partidista; demostración clara del sentimiento ciudadano acerca de los gobernantes actuales. Esto no es nuevo y en el pasado, aún con los cambios de partido, no se ha percibido ningún progreso en la cultura gubernamental porque simplemente no se cuenta con una practica del liderazgo público en México.
Gobernar en medio de una crisis donde la depresión se ha incrementado al doble en nuestro país no será fácil. Después de las elecciones, los ciudadanos nos convertimos en seres flotantes que solo vemos lo que pasa a nuestro alrededor sin que hagamos algo por cambiarlo. Le damos la espalda a nuestros nuevos gobernantes esperando a que ellos resuelvan todo, lo cual provoca que tomen fácilmente los caminos de la ambición por el poder. Mientras no haya un equilibrio de fuerzas seguiremos teniendo gobiernos que no cumplan y ciudadanos enojados.
En Nuevo León se volverá a probar la fórmula del ex-presidente Vicente Fox de integrar a ciudadanos líderes en el equipo del nuevo gobernador. Esta fórmula puede funcionar para cualquier gobierno si se realiza desde un liderazgo que genere una nueva consciencia, desde un estado coherente que tenga un propósito que genere valor y una a los ciudadanos.
El reto principal está en la conexión que exista entre gobierno y ciudadano, mas allá de los servicios que se atienden y que se busque sean impecables en su operación, es clave crear nuevos vínculos que no se queden en lo emocional del momento. Es importante y urgente enfocar muy bien los proyectos hacia intereses colectivos con una comunicación cercana, transparente y sin polarizar. Los nuevos gobernantes que deseen convertirse en líderes públicos, deben estar conscientes de que su principal eje es el legitimar su liderazgo por medio de la credibilidad y la confianza.
Del lado del ciudadano tenemos la oportunidad de lanzar liderazgos sociales que permitan movilizar y construir un entendimiento de nuestro compromiso cívico. Nuevos líderes que rompan con las cadenas de la polarización ideológica y que unan regionalmente. Construir comunidad es lo que puede impulsar la colaboración entre ciudadanos y gobierno para atender los problemas principales de cada región. Crear una nueva consciencia que nos permita el ayudarnos unos a otros sin necesidad de competir.
La incertidumbre seguirá y nos acompañará como parte de esta nueva normalidad que se construye día a día. Estamos en el mejor momento de la crisis para empezar a salir de ella y aprender para poder sortear de una manera efectiva las siguientes. No hay razón alguna, mas que la de nuestro ego, para que no debamos dirigirnos hacia la búsqueda de una mejor forma de vida coherente con todo lo que tenemos en nuestro planeta, empezando por el lugar en el que vivimos. Ciudadanos y gobernantes tenemos frente a nosotros un camino que podemos tomar y es solo juntos que nos hará llegar a un mejor destino ¿Le entras a ser parte de este nuevo camino?
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.