Monterrey

Norma Cerros: Hablemos de la salud mental de las mujeres

La Organización Mundial de la Salud señala que la depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, que en su nivel extremo puede llevar al suicidio.

Los Juegos Olímpicos de Tokio terminaron ayer, una gran hazaña el llevarlos a cabo en medio de la pandemia. Como siempre, dejaron un sinfín de testimonios acerca de la fortaleza, la resiliencia y la empatía de la que los seres humanos somos capaces. Pero sin duda mis momentos favoritos fueron aquéllos que situaron a la salud mental en el centro de la discusión.

Ver a Simone Biles, para muchos la mejor gimnasta de todos los tiempos, a sus veinticuatro añitos dando una clase maestra en salud mental, similar a la que ya había impartido Naomi Osaka, la tenista japonesa cuatro veces ganadora del Grand Slam, hace un par de meses, al rehusarse a dar entrevistas y retirarse finalmente del Abierto de Francia, aludiendo también a razones de salud mental, refiriéndose a la depresión que ha venido sufriendo desde 2018.

Simone y Naomi no solo abrieron la conversación hacia un tema que la mayoría de las personas sufre en silencio por el estigma que éste conlleva, sino que, en un mundo que sistemáticamente niega la desigualdad que enfrentan las mujeres, se han atrevido a modelar para nosotras la autocompasión y la autovalidación que tanto necesitamos ver.

La Organización Mundial de la Salud señala que la depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo[1], que en su nivel extremo puede llevar al suicidio, el cual es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años, y la causa de que una persona muera cada cuarenta segundos.

Es dos veces más frecuente en mujeres que hombres, entre el 10 y el 15% de las mujeres en países industrializados y entre el 20 y el 40% de las mujeres en países en desarrollo, sufren de depresión durante el embarazo o el postparto.[2] Estos datos dejan de ser sorprendentes cuando se analizan a la luz de la violencia de género que enfrentan las mujeres en México, la cual se ha agravado con motivo de la pandemia, y considerando la enorme carga de cuidados que desempeñan las mujeres[3], adicional a planear las compras de alimentos, el menú de la semana, pagar las cuentas, comprar la ropa a los niños, organizar reuniones sociales y llevar a los niños al doctor (carga cognitiva); estar a cargo de las necesidades emocionales de toda la familia, calmar a los niños que lloran y mediar entre los que pelean (carga emocional); preparar, organizar, y anticipar todo, lo emocional y lo práctico, que necesita hacerse para que funcionen las cosas en la familia (carga mental)[4].

Algo mágico ocurre en el momento en el que una persona trasciende el tabú y se atreve a transitar hacia el espacio de lo vulnerable para compartir las dificultades que está viviendo, te das cuenta de que no hay tal cosa como un problema personal y que muchas más mujeres están viviendo lo que tu. Lo que es más reconfortante, es esa validación que brinda el saber que no todo está en tu cabeza, que lo que estás sintiendo es real y que pedir ayuda no solo es válido, sino que es la única manera de salir adelante. Lo que es más maravilloso es poder quitarte la careta y dejar de fingir que todo está bien.

Hace unos meses viví esa validación cuando me quité la careta y me atreví a hablar de la depresión postparto, y particularmente, de la depresión post-destete que estoy viviendo actualmente. Y poco a poco vi como más mujeres se atrevieron a hacerlo, contándome de sus experiencias, algunas abiertamente y otras en privado.

No cabe duda, como mujeres necesitamos hablar más de los trastornos mentales que sufrimos, y particularmente de aquéllos que experimentamos al tener y cuidar de nuestros hijos. Como sociedad, necesitamos crear los espacios para que nuestras mujeres puedan compartir con franqueza y sin estigma acerca de cómo se sienten, para que puedan dejar de vivir a solas el dolor, la tristeza, la confusión y la ansiedad que abundan al no saber qué es lo que les está pasando. Pero sobre todo necesitamos que dichos trastornos sean atendidos con perspectiva de género.

Con menos de 25 años, y sin quererlo, Simone y Naomi hoy son la cara de la primera generación que se atreve a confrontar un sistema que se beneficia de llevar a los atletas hasta el borde del límite, al decidir hablar de sus emociones y ponerse a ellas primero. Como dijo Naomi, “está bien no estar bien”. Normalicemos hablar de salud mental en nuestros círculos más cercanos. No sabemos que vida podamos estar salvando.

#Saludmental #Depresión #Suicidio #JuegosOlímpicos #NaomiOsaka #SimoneBiles

[1] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression

[2] https://www.paho.org/es/temas/salud-mental

[3] http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100779.pdf

[4] https://www.bbc.com/worklife/article/20210518-the-hidden-load-how-thinking-of-everything-holds-mums-back

La autora es directora de Womerang, A.C., creadora de la campaña Equal Pay Day México, diseñadora de igualdad de género en el trabajo y activista por los derechos de la mujer.

COLUMNAS ANTERIORES

Estima Realty Experts crecimiento de hasta 6% del mercado inmobiliario en 2026
Nace Realty Experts en México y deja atrás su marca previa Realty World

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.