Monterrey

Alejandro Zertuche Fuentes: Una tregua para la humanidad

Nuestro hogar, este hermoso planeta, esta en riesgo y no somos conscientes mas allá de conocer los conceptos del efecto invernadero y cambio climático.

La casa en la que vivimos se esta inundando e incendiando, los que la habitamos cada vez estamos mas separados, enfrentando enfermedades “nuevas” y polarizándonos. Dentro de poco el agua, los alimentos naturales y el calor estarán en peligro para sostener a la familia. ¿Qué podemos hacer si no es posible cambiarnos de casa?

Nuestro hogar, este hermoso planeta, esta en riesgo y no somos conscientes mas allá de conocer los conceptos del efecto invernadero y cambio climático. La tierra tiene un caparazón llamada atmósfera que gracias a ciertos gases y vapores que se generan de la superficie de la tierra, nos permite mantener cierto calor para un equilibrio de vida en la misma. Cuando tenemos una contaminación mayor en el aire más calor se contiene dentro de este caparazón y por lo tanto se queda en la superficie generando un calentamiento global; a este fenómeno se le conoce con el nombre de efecto invernadero, provocando un desequilibrio que afecta a todos los seres vivos.

Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático, demuestra que las emisiones de gases efecto invernadero de las actividades humanas son las responsables de un calentamiento del planeta en 1.1 grados centígrados en poco mas 100 años. Estiman que en 20 años podríamos estar en los 1.5 grados centígrados que es el límite para que esto se salga de control. El secretario general de la ONU dijo que “el informe es un código rojo para la humanidad. Las señales de alarma son ensordecedoras y las pruebas irrefutables”.

Este contexto nos permite cuestionarnos sobre una realidad que no estamos viendo. Si nuestra casa se convierte en “inhabitable” y no podemos irnos a otro lugar ¿Qué va a suceder? Es muy claro y contundente; acabaremos con la vida en el planeta. El reto que tenemos frente a nosotros es el de empezar por hacernos todos responsables de lo que está sucediendo. Todos habitamos la casa y tenemos las misma practicas de autodestrucción. Estamos en medio de un dilema, si la mayoría de las cosas que consumimos, usamos y son parte del día a día permiten el crecimiento del efecto invernadero ¿Por dónde empezar?

Después de entender que, quien esta acabando con la casa y la vida dentro de ella somos nosotros mismos y asumir que es nuestra responsabilidad, lo que sigue es dejar de apuntar al otro y entrar en acción. La alarma se ha activado ya y urgen alternativas para ayudar a detener el avance mientras re-inventamos la forma de vida en este planeta. No podemos cerrar las fábricas ni parar todo el transporte de un día para otro, sin embargo requerimos que se realice una suma de esfuerzos urgentes que permitan que la contaminación vaya disminuyendo y que a su vez, se genere una consciencia colectiva que nos asegure una nueva ola de oxigeno para todos. Esto requiere humanos comprometidos y convergentes a un solo propósito; salvar la vida en nuestro planeta.

Ya no se trata de competir para saber en que ciudad hay mas contaminación que en otras. Hace años todos apuntábamos a la CDMX como un mal ejemplo de la contaminación, ahora ya hay muchas ciudades en el país que han alcanzado e inclusive en ocasiones la han rebasado como Monterrey, Guadalajara, Toluca, Tijuana y Puebla. La lista crece en zonas industriales con alta densidad de población en México ¿Por qué no se ha hecho nada al respecto? ¿En qué momento nos convertimos en jueces y dejamos de ser responsables de nuestro entorno? ¿Qué nos mantiene tan distraídos y alejados de la realidad que estamos creando entre todos?

La comodidad a la cual accedemos por no enfrentar los retos que vivimos, nos aleja de las posibilidades de lograr un cambio en el destino que llevamos. Así como la pandemia en unas semanas se proclamó en el mundo, podemos llegar al momento futuro en donde el calentamiento global no distinga fronteras y empiece a retarnos de una forma contundente en nuestra tan amada “normalidad”. En ese futuro que ya se traza y se crea desde hoy, se tendrán mas zonas desérticas disminuyendo así la producción de oxígeno, menos agua potable, temporadas mas largas de huracanes y terremotos, el derretimiento de las masas de hielo en los polos y por ende ciudades bajo el agua.

Hace un año se comunicaba por parte de la ONU que en 30 años podríamos alcanzar ese límite y hoy tenemos un informe que comunica que a bajado a 20 años. Estamos viviendo una guerra contra nosotros mismos y es momento de darnos una tregua. No sabemos si el próximo año se reduzca de nuevo el período de tiempo, por lo que no podemos esperar a mañana para hacer algo. Todo sigue apuntándonos hacia la evolución de un planeta que requiere una humanidad consciente alejada de las distracciones que nos hemos inventado ¿Qué vas a hacer desde tu trinchera para que esto empiece a cambiar hoy mismo?

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

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