El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) realiza cada dos años la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), en sus últimas dos ediciones (2018 y 2020), los datos fueron recabados entre el 21 de agosto y el 28 de noviembre de cada año.
La información que surge de la ENIGH es utilizada en un sinfín de estudios, entre ellos aquellos que permiten calcular el tamaño de la población en pobreza. El presente artículo analiza el cambio en el patrón de gasto corriente monetario trimestral de los hogares mexicanos entre 2018 y 2020.
El estado presente y futuro de un hogar y sus miembros puede depender de su patrón de gasto. No hay una fórmula que indique la proporción óptima de gasto monetario que una determinada estructura de hogar debe tener para alcanzar sus ideales de vida. Pero esperamos que estructuras balanceadas signifiquen mayor bienestar presente y futuro en comparación de aquellas que no lo están. Gastar todo en alimento, por ejemplo, propiciaría bienestar presente, pero descuidaría importantes áreas como la salud, el transporte y la educación, con lo que el bienestar futuro se vería comprometido.
Los hogares mexicanos enfrentaron cambios muy significativos entre 2018 y 2020, la pandemia del COVID-19 significó en 2020 una de las mayores caídas reales en el ingreso nacional mexicano y un alza histórica en la cifra de personas sin empleo y/o que pasó al grupo de disponibles. Entre 2018 y 2020 los ingresos monetarios trimestrales medios reales por hogar cayeron en todos los deciles de la población mexicana, excepto en el decil 1, el de menor ingreso medio. La caída real más grande en este lapso correspondió al decil 10, que perdió 9.2 por ciento. ¿Qué significaron estos cambios en la estructura de gasto de los hogares mexicanos?
Los tabulados básicos de la ENIGH reportan los gastos corrientes monetarios en 9 grandes rubros. Entre 2018 y 2020 el rubro más importante en proporción al gasto total fue el de alimentos, el cual a nivel nacional pasó de representar 35 a 38 por ciento, la proporción creció en los 10 grupos de ingreso en que se divide la población. El menor crecimiento fue en el decil 1, ahí siguió representando poco más de la mitad del gasto total del hogar promedio, mientras que en el decil más rico, en el 10, se dio el mayor cambio pasando del 25 al 28 por ciento.
Tres de los nueve grandes rubros de gasto redujeron su participación en el gasto total: vestido y calzado; educación y esparcimiento; y transporte y comunicaciones. En los tres la caída fue generalizada en los 10 grupos de ingreso, presentándose las menores bajas en el decil 1 y las mayores caídas en el 10.
Con excepción del rubro de transferencias, en los restantes 8 grandes grupos de gasto que reportan los tabulados de la ENIGH, el cambio en la proporción de gasto a nivel nacional experimentado entre 2018 y 2020 sucedió en la misma dirección en cada uno de los 10 grupos de ingreso. En el caso de las transferencias, la proporción a nivel nacional aumentó de ser un 2.8 a un 3 por ciento, por su parte, los deciles de ingreso 1 y 7 mostraron una baja en su proporción de gasto en transferencias a gasto total.
Después del gasto en alimento, la proporción de gasto que más creció entre 2018 y 2020 fue la del gasto en salud. A nivel nacional pasó de 2.63% a 4.23% y al observar este cambio hacia los diferentes grupos de ingreso, se constata que donde más creció fue en el decil 10, donde pasó del 3 al 5 por ciento.
El gasto nacional y por decil muestra una corrida hacia los bienes básicos, aquellos que permiten la vida presente y una baja en el resto que dan estructura y facilitan el acceso al consumo futuro. La recuperación del empleo, el apoyo a la productividad, el acceso al crédito y principalmente al microcrédito, así como a la salud y la educación en todos sus niveles, deben ser puntos no negociables en la agenda de política pública para no tender nuevamente al estancamiento económico y social.
El autor es economista del Tecnológico de Monterrey con Maestría en Economía y Doctorado en Ciencias Sociales de la UANL. Actualmente es profesor e investigador del Departamento de Economía del Tecnológico de Monterrey, miembro del SNI, nivel 2