En los últimos años, las ciudades se han convertido en actores altamente relevantes para los asuntos globales. En la actualidad las áreas rurales están disminuyendo en tanto que las urbanas aumentan significativamente. La riqueza y la producción económica mundial se está concentrando básicamente en las metrópolis.
En el futuro, las concentraciones urbanas tendrán mayor importancia económica por lo que su interés de participar en asuntos internacionales crecerá cada día. Asimismo, la población mundial también se está concentrando en las ciudades, por lo tanto, serán las urbes las que resientan de manera directa los problemas sociales y de toda índole. Así, los gobiernos locales serán responsables de atender las principales necesidades de la población, como son seguridad, vivienda, educación, salud, empleo, transportación, drenaje, recolección de basura y una larga lista de temas. Con este criterio, es posible prospectar que en un futuro no muy lejano las ciudades serán el foco de las relaciones internacionales.
Hoy en día, prácticamente todos los actores buscan internacionalizarse. En otras palabras, la internacionalización ya no es un lujo, sino una necesitad. Las ciudades no se pueden aislar de la dinámica internacional porque ello genera costos tanto económicos, políticos y sociales. En este tema, dos preguntas de relevancia son: ¿en qué momento es posible definir que una ciudad se ha internacionalizado? ¿Qué necesitan las ciudades para aumentar su internacionalización? En primer lugar, una ciudad se ha internacionalizado cuando tiene una presencia significativa a escala global.
Tiene un amplio comercio externo y recibe importantes cantidades de inversiones del extranjero. Si una ciudad cuenta con un alto número de empresas transnacionales, entonces su nivel de internacionalización será mayor. Asimismo, un número importante de población extranjera viviendo en la ciudad la hace más cosmopolita. Otra variable importante es el número de vuelos internacionales que recibe el aeropuerto de una ciudad. En este mismo orden de ideas, las ciudades que han organizado justas deportivas de alto perfil, como los juegos olímpicos, tienen una alta presencia internacional.
No solamente el gobierno de la ciudad tiene que reflejar la internacionalización, sino que también las empresas, las universidades, las organizaciones civiles y otros actores locales deben tener visibilidad externa. Además, una ciudad tiene mayor internacionalización cuando cuenta con oficinas de representación en el exterior, tiene un número importante de consulados extranjeros, recibe turistas de todo el mundo, le llegan remesas vía sus paisanos que viven en otros países, sus autoridades hacen giras al exterior y reciben visitantes importantes, como diplomáticos, empresarios, jefes de gobierno, representantes de organizaciones internacionales, figuras internacionales, entre otras actividades.
Para que una ciudad adquiera un grado amplio de internacionalización, es necesario que esa meta sea una prioridad de política pública. Para ello, es necesario tener una planeación administrativa orientada a ese objetivo; asignar recursos financieros; capacitar al personal encargado de las áreas vinculadas al tema; tener oficinas de representación en el exterior; coordinarse con otros niveles de gobierno y pares externos a través de redes y asociaciones, entre otras actividades. Pero es importante que las autoridades estén convencidas de que la internacionalización puede convertirse en un mecanismo para impulsar el desarrollo económico, político y social de los habitantes de una ciudad.
Las ciudades localizadas en las fronteras o cerca de ellas tienen ciertas ventajas comparativas. Por ejemplo, Tijuana, Nuevo Laredo, Ciudad Juárez y Monterrey son urbes altamente internacionalizadas por su peso económico y porque hay un flujo transfronterizo constante tanto de personas, vehículos, bienes y servicios, así como capitales y otros insumos.
Cada gobierno local debe hacer un diagnóstico de sus fortalezas, pero también de sus áreas de oportunidad. Por ejemplo, la ciudad debe buscar promover, en el ámbito internacional, sus cualidades y su sello distintivos para crear una “marca ciudad”. Ello sirve para atraer inversiones, turistas y colocar los productos de la zona en los mercados internacionales. Asimismo, las ciudades deben identificar sus principales problemáticas y establecer estrategias de política pública para subsanarlas. La acción externa es una excelente herramienta de acompañamiento.
La Secretaría de Relaciones Exteriores publicó recientemente el libro El ABC de la internacionalización de las ciudades mexicanas. Vale mucho la pena revisar el texto para identificar las principales estrategias que han resultado exitosas para incrementar la presencia de las urbes del país en los procesos globales. El desarrollo socioeconómico y la solución de algunos problemas sociales también dependen de la vinculación que tenga una metrópoli en la dinámica mundial.
El autor es profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Es doctor en Estudios Internacionales por la Universidad de Miami. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT y es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias