Monterrey

Efrén Cornejo: La vacunación en México y la recuperación económica

Según el esquema de vacunación presentado por el gobierno, en julio deberían estar vacunados con al menos una dosis 44.4 millones de mexicanos (34.44%).

A finales de 2019 llegó el virus del SARS-CoV-2 que paralizó al mundo. Las economías colapsaron y esto obligó a actuar de manera rápida para descubrir una vacuna que hiciera frente a esta enfermedad. Un año después ya circulaban las primeras vacunas producidas por distintos laboratorios. ¿Qué se puede esperar entonces?

Actualmente en México se han aprobado siete tipos de vacunas contra el COVID-19: cinco de dos dosis (Pfizer, AstraZeneca, Sputnik V, Sinovac y Covaxine) y dos de una dosis única (CanSino y Johnson & Johnson). Además, la COFEPRIS analiza nuevas dosis de vacunas como CureVac y Novavax para una eventual aprobación para su uso.

Al 6 de julio del 2021, en México, se ha vacunado con al menos una dosis al 26.13% de la población (15.54% con dosis completa y 10.59% parcialmente vacunado), lo cual pareciera un buen número, partiendo de que el proceso de vacunación inició hace 195 días. Después al comparar contra otros países como Canadá (68.86%), Reino Unido (67.05%), Israel (65.63%), Italia (57.20%), Alemania (56.75%), Estados Unidos (54.63%) o Brasil (37.39%), los argumentos como el tamaño de la población, la capacidad económica o la calidad de tercermundista, en defensa de nuestro país no pueden sostenerse.

Según el esquema de vacunación presentado por el gobierno de México, en julio deberían estar vacunados con al menos una dosis 44.4 millones de mexicanos (34.44%). Adicionalmente nuestro país decidió donar 100,000 dosis a Belice, 150,000 a Bolivia y 150,000 a Paraguay, y además se planea enviar más a Guatemala, Honduras y El Salvador como muestra de solidaridad a países miembros de la CELAC. Las cifras anteriores advierten que no se cumplirá el objetivo del gobierno.

Datos de Our World In Data demuestran que el ritmo de vacunación se ha frenado posterior a las elecciones. En el mes previo a las elecciones (6 de mayo al 6 de junio) se pasó de aplicar un promedio de 31 a 46 dosis por cada 100 habitantes (promedio móvil a 7 días), mientras que del 7 de junio al 6 de julio este número disminuyó a 38. Países como Brasil y Argentina (52), Costa Rica (50) y El Salvador (46) nos superan. Esto debe hacernos reflexionar sobre el manejo que se está haciendo de este proceso de vacunación.

Como un dato interesante del manejo de los recursos económicos, en las pasadas elecciones del 6 de junio, 3 partidos políticos no alcanzaron el 3% mínimo de la votación: Redes Sociales Progresistas, Fuerza por México y Partido Encuentro Solidario, perderán su registro y desaparecerán. Estos partidos recibieron un monto equivalente a 485.9 millones de pesos con los que se pudieron haber adquirido 7.47 millones de dosis de la vacuna AstraZeneca.

La desconfianza en las campañas de vacunación también es un factor que incentiva a varios compatriotas a irse a vacunar a los Estados Unidos, favoreciendo un nuevo esquema de turismo de vacunas impulsando un aumento en los viajes aéreos al vecino país y contribuyendo a una más rápida recuperación económica de los estadounidenses.

En términos económicos, de acuerdo con la OCDE, la vacunación contra el Covid-19 trae consigo una recuperación económica desigual. Las economías avanzadas tienen un proceso de vacunación más eficiente y acelerado contribuyendo a una recuperación más rápida, en tanto que en las economías emergentes sucede el proceso inverso, además de que el fenómeno cultural incide de una manera importante, pues las empresas de primer mundo se adaptan de mejor manera a las restricciones impuestas para contener la propagación del virus.

Con el riesgo presente de posibles rebrotes y gran parte de la población mexicana sin vacunarse aún, a México podría tomarle de 3 a 5 a años su recuperación económica, con lo que se prevé que este sexenio, al menos en lo económico, ya se perdió. Además, siendo un país de una baja cultura, el surgimiento de nuevos rebrotes y de nuevas variantes está latente, lo que haría que la recuperación económica pudiera retrasarse aún más. En otras palabras, la vacunación no garantiza la pronta recuperación económica del país.

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El autor es Director del Programa Académico de la Licenciatura en Economía en la Universidad de Monterrey y Presidente de la Asociación Nacional de Instituciones de Docencia e Investigación Económica, AC.

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