Estimado lector: ¿Qué pensaría si le comento que a nivel sistema, la cartera vigente de los bancos comerciales tiene siete meses consecutivos reportando variaciones anuales negativas? Concretamente, desde noviembre 2020 hasta mayo 2021. Lo anterior, con base a la información disponible de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Sin embargo, por destino de crédito, le comparto que el crédito vigente a la vivienda media y residencial ha sido el único que pareciera ser inmune a la pandemia, ya que sigue su tendencia al alza con crecimiento de doble dígito sin descontar por inflación, es decir, en términos nominales.
Como dato informativo, a mayo 2021, el segmento de vivienda media y residencial es dominado por BBVA con una participación de mercado de 28.2%, Banorte 21.7%, seguidos de Santander y Scotiabank con 18.2% y 14.5%, respectivamente.
De hecho, la última vez que vivienda media y residencial registraron una variación porcentual negativa se remonta a junio de 2004, según datos de Banco de México. En contraste, el financiamiento de vivienda de interés social a nivel sistema bancario lleva 63 meses consecutivos en terreno negativo.
¿Será acaso que los bancos han modificado sus estándares de aprobación de crédito para el segmento medio y residencial a diferencia del estrechamiento ocurrido en interés social y otros productos?
Podrá haber diversas opiniones. Todas respetables. En lo personal, considero que esta contracción se ha recrudecido aún más por un tema de demanda y no propiamente por un criterio establecido por los bancos comerciales.
Específicamente, como consecuencia de menores salarios, la pérdida de empleo de los trabajadores y el menor dinamismo en la generación de empleos formales como consecuencia del virus y lo que podría ocurrir ante la denominada tercera ola de contagios.
No sería descabellado pensar que entidades federativas como CDMX, Nuevo León, Jalisco y otras que concentren la mayor parte del empleo formal en el país sean las que destacan en la demanda de vivienda media y residencial.
A manera de ejemplo, recordemos que cuando las tasas de interés son relativamente bajas, comprar una vivienda pudiera ser más asequible y aumentar la demanda de estas. Obviamente, manteniendo el ingreso, así como otros factores de manera constante sin tener afectaciones como las ocurridas por el COVID.
Otra interrogante que queda por responder es si efectivamente los adquirientes de dichos inmuebles los han utilizado como su nuevo hogar, con la expectativa de tener mayor especio en el hogar a raíz de la epidemia, o más bien se podrían catalogar como un activo de refugio ante la inflación.
Más aún cuando las tasas de interés son fijas y todavía exista la diferencia de opiniones sobre si la inflación es transitoria o seguirá su tendencia alcista. De hecho, de aquí se deriva el título de la columna de hoy.
Precisamente, un estudio reciente de BBVA señaló que la vivienda de segmentos medios y residenciales se ha apreciado a mayor ritmo que la vivienda de interés social, durante la década comprendida entre 2010 y 2020.
No obstante, habrá que esperar que sucede con la tasa de interés en la próxima decisión de política monetaria. Esto lo comento porque nadie anticipaba la última alza ocurrida, así que podríamos llevarnos otra sorpresa.
Sin embargo, pareciera que la expectativa de los analistas son incrementos consecutivos para cada una de las cuatro reuniones restantes para el presente año.
Al respecto, qué pasaría de concretarse el escenario previsto ante una subida consistente en la tasa de interés que, dicho sea de paso, los mercados ya la están descontando.
Esta vez espero equivocarme y ojalá este posible hecho no traiga repercusiones negativas como una menor demanda de crédito y una recuperación más lenta de lo esperado.
Particularmente porque aún con las expectativas de más optimistas de crecimiento económico nacional para el cierre de 2021, todavía no recuperaríamos por completo la pérdida ocurrida durante 2020. ¡Ya veremos!
El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos y Relación con Inversionistas de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas son a título personal.