Monterrey

Mario Morales: Tasas efectivas de ISR emitidas por el SAT

Estas tasas cubren 40 actividades en 5 sectores económicos diferentes: servicios financieros y de seguros, minería, industria manufacturera y comercio al por mayor y al por menor.

Recientemente el Servicios de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer lo que en su concepto denomino: “tasas efectivas de ISR”, mismas que corresponden al promedio de las tasas del impuesto sobre la renta (ISR) que pagan los grandes contribuyentes respecto de sus ingresos acumulables. Estas tasas cubren 40 actividades en 5 sectores económicos diferentes: servicios financieros y de seguros, minería, industria manufacturera y tanto comercio al por mayor como al por menor, y fueron calculadas para los ejercicios 2016 al 2019.

Estas tasas son calculadas con la información que las autoridades fiscales tienen de los contribuyentes en sus bases de datos institucionales, tales como: las declaraciones anuales, los ISSIF y los dictámenes fiscales, CFDIs, declaraciones informativas, pedimentos aduaneros etc.

Es conveniente resaltar que las referidas tasas efectivas son afectadas por factores económicos de cada industria y por lo tanto no necesariamente mantienen una tendencia ascendiente. No hay que olvidar que las tasas se calcularon con un promedio simple y que posiblemente un dato más acertado hubiera sido considerar la mediana, ya que está ultima representaría el valor medio de todas las tasas.

Ahora bien, las tasas efectivas de ISR del SAT son totalmente diferentes a las que se calculan de acuerdo con el Norma de Información Financiera D-4, ya que mientras las primeras reflejan la proporción que representa el ISR pagado respecto de los ingresos acumulables de un determinado ejercicio, la segunda concilia la tasa de ISR fiscal contra la tasa que realmente está pagando la entidad durante el año, por lo que estos dos conceptos no deben mezclarse o confundirse.

Las tasas publicadas por el SAT son relevantes ya que son empleadas, en conjuntos con otros indicadores, para determinar cuáles contribuyentes serán objeto de una revisión profunda y cuáles no, por lo que podrían servir de parámetro, tal como las autoridades lo sugieren, para llevar a cabo una autoevaluación sobre situación fiscal de cada contribuyente.

Esta autoevaluación por parte de cada contribuyente debería tomar en cuenta factores como: planeaciones fiscales, operaciones (incluyendo aquéllas celebradas con tus partes relacionadas), reestructuras empresariales tanto nacionales como internacionales, interpretaciones de disposiciones domésticas o internacionales, aplicación de convenios para evitar la doble tributación, deducción de pagos que puedan representar erosión de la base gravable mexicana, operaciones con Empresas Facturadoras de Operaciones Simuladas (EFOS), entre otros.

Ahora bien, el que un determinado contribuyente tenga una tasa efectiva por encima de las publicadas por el SAT no es un escudo de protección contra posibles auditorias, sino que en este particular factor su riesgo es bajo. Por otra parte, el que un contribuyente tenga una tasa efectiva menor significa que por este factor tiene una mayor probabilidad de ser revisado, pero no que automáticamente lo será. En otras palabras, a menor tasa efectiva los contribuyentes son clasificados como de mayor riesgo impositivo y este riego baja a medida que su tasa impositiva está por encima de las dadas a conocer por el SAT.

Resulta plausible que las autoridades den a conocer este tipo de indicadores, a pesar de todas las críticas que puedan existir, ya que ahora los contribuyentes tienen el conocimiento de uno de los elementos que toma en cuenta la autoridad para determinar el índice de riesgo fiscal que representan cada uno de ellos.

De igual manera, sería importante que las autoridades dieran a conocer factores de riesgo fiscal adicionales para que los contribuyentes pudieran realizar una autoevaluación completa de su situación, y si lo consideran procedente, regularicen su situación fiscal antes de una auditoria. Lo anterior en beneficio tanto del contribuyente como de las autoridades fiscales.

El autor es Profesor de la Escuela de Negocios en la Universidad de Monterrey. Es Contador Público por la Universidad Iberoamericana y tiene un LL.M. en Impuestos Internacionales por la Universidad de Economía de Viena, Austria. Cuenta con más de 25 años de experiencia en ámbito fiscal nacional e internacional.

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