En los últimos meses hemos sido testigos del incremento significativo de algunos indicadores utilizados para conocer el dinamismo de la economía. Por ejemplo, INEGI señaló que, al cierre de abril de 2021, el consumo privado experimentó un crecimiento de 25.3% respecto al mismo mes del año previo, aunque muy similar al observado en abril de 2017. No es un error. Usted leyó bien. Comparable al de hace 4 años.
Más recientemente, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) anunció que, al cierre de junio de 2021, se registró un incremento anual 21.1% en las ventas de tiendas iguales, concretamente aquellas que tienen más de un año de operación. De manera similar, al término de mayo del presente año, se reportó un crecimiento anual de 33.9% en dicho indicador.
Seguramente en el futuro previsible iremos viendo ajustes. Recordemos que muchos de estos establecimientos permanecieron cerrados o con horarios restringidos durante 2020. Precisamente, de aquí deriva el título de la columna de hoy.
De seguro habrá una opinión dividida, pero lo que difícilmente podemos negar es que la base comparativa produce este tipo de sesgos como los señalados previamente. Viendo prospectivamente, me pregunto qué pasará durante 2022, justo cuando se estime la evolución anual de los indicadores señalados.
En otras palabras, cuanto tiempo durará el efecto rebote, tema que ya había compartido (véase https://bit.ly/2VG8xic). Más aún ante lo que pudiera suceder a raíz de la denominada tercera ola de COVID en el mundo y sus efectos en la economía. Esperaría que las posibles disrupciones en las cadenas productivas fueran mínimas, aunque seguramente dependerá de las lecciones aprendidas y la manera de reaccionar ante este rebrote del virus.
Retomando el tema del crecimiento observado en 2021, aunado a las expectativas al alza del Producto Interno Bruto para el presente año, cómo se podrían interpretar los indicadores de confianza empresarial publicados por el INEGI.
Al cierre de junio 2021 y considerando la actividad económica, manufacturas y comercio reportaron dos meses consecutivos por encima del umbral de 50%, hecho que pudiera interpretarse como una señal de expansión. En tanto, construcción registró 32 meses consecutivos por debajo.
Sin embargo, al profundizar acerca del indicador de confianza, específicamente sobre el componente de momento adecuado para invertir, los tres sectores reflejan entre 93 y 95 meses consecutivos por debajo del umbral referido, período que va más allá del entorno político actual.
En conclusión, los exhorto a no dejarse llevar por comparaciones realizadas versus los peores momentos como los ocurridos por la pandemia en 2020. En lo personal, no tiene sentido. Pero, ante todo los invito a reflexionar sobre cómo se genera la confianza y su implicación en el desarrollo de un entorno más productivo.
El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos y Relación con Inversionistas de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas son a título personal.