Parecía que lo habíamos logrado… la pandemia se iba desvaneciendo, nos relajamos un poco probando de nuevo la hermosa normalidad que tanto extrañábamos y de pronto; aparece de nuevo el COVID con sus diferentes variantes afectando a grandes y a chicos. Es entonces que la vida nos regala “otra vuelta”.
Recuerdo que hace unos años, un pastor cristiano compartía la historia de Moisés, relatando como es que el pueblo escogido caminó durante 40 años en el desierto buscando la tierra prometida. Me pareció fabulosa como el pastor manejó la descripción de dicha historia al compartir que Dios le dio siempre al pueblo lo que necesitaba para sobrevivir y salir adelante, sin embargo al cabo de un tiempo el pueblo se olvidaba o se quejaba de Dios, pecaba y regresaba a su “normalidad”, ocasionando que tuvieran que dar “otra vuelta” y seguir buscando la tierra prometida. Aún y cuando Dios les entregó por escrito los mandamientos, estas vueltas fueron la clara prueba de que el pueblo escogido no estaba aprendiendo la lección. Por el contrario cada vez que se enfrentaban a momentos difíciles, se olvidaban de todo y se justificaban para pecar y hacer lo que quisieran inconscientemente.
¿Cuántas vueltas y años necesitaremos los seres humanos de esta época para aprender de lo que estamos viviendo? ¿Estaremos dispuestos a querer avanzar o solo nos quedaremos dando vueltas sin llegar a un mejor destino? ¿Por qué la historia se repite una y otra vez? ¿Qué nos falta por aprender? Tenemos suficiente contexto histórico que nos muestra como es que no hemos aprendido de forma consciente y por ello regresan los problemas cada cierto tiempo, como si estuviéramos en un ciclo que no termina. Pareciera que tenemos frente a nosotros un espejismo que nos hiciera creer que si avanzamos pero solo distorsiona la realidad.
Se han desarrollado ya una buena cantidad de vacunas, reglas de distanciamiento, aislamiento social y aún la guerra contra el COVID no ha terminado ni se vislumbra un próximo final. Los números regresan por tercera vez y en Nuevo León, Tamaulipas y otros estados en la República Mexicana, el crecimiento exponencial de esta tercer ola de casos remarca la duda de saber qué nos falta por aprender.
Enfrentamos de nuevo la misma pandemia que viene mas activa y con mas variantes. Sin importar las vacunas que se hayan aplicado, esta sobrepasando el control humano de nuevo. Esta claro que la prueba no ha sido superada. Lo mas seguro es que no sea solo una prueba para aprender a cuidarse, vacunarse y vivir con el bicho. Esto va mas allá de respuestas simples a problema complejos de la vida en nuestro planeta.
Uno de los caminos que podemos explorar de forma consciente es el miedo a la muerte. ¿Realmente entendemos a la muerte o la vemos con el miedo que nos hemos inventado? Si hemos venido con un alma y con esa misma regresamos al origen por medio de la muerte, entonces ¿por qué temerle? ¿Qué hemos creado en nuestro sistema humano que no nos permite disfrutar la vida por el miedo a la muerte?
Como seres humanos hemos visto ya en medio de la pandemia este miedo a morir y a perder a nuestros seres queridos. Hemos visto como paramos y la naturaleza se mostró frente a nosotros ofreciéndonos su vida tan natural y fluida. Tuvimos un planeta que por un momento en medio de una pandemia nos mostró lo separados que vivimos en el día a día y nos permitió valorar las pequeñas cosas.
El miedo a la muerte es solo un reflejo de nuestro miedo a vivir con todo; con lo que somos, sentimos y experimentamos. Nos olvidamos de nuestros sueños y nos convertimos en nómadas del sistema lleno de paradigmas que hemos creado los humanos de forma inconsciente para poder entonces descubrirnos conscientemente.
No se trata de un virus nuevo ni de una primer pandemia. Se trata de vernos en ello y descifrar qué es lo que estamos haciendo mal mas allá de solo aprender a cuidarnos ¿Por qué nos mantenemos tan separados creyéndonos nuestros miedos? ¿Por qué nos distraemos y ponemos máscaras para no vivir nuestras verdaderas vidas? ¿A caso no nos hemos dado cuenta que la mejor versión que podemos vivir es la que estamos viviendo ahora?
Nadie puede predecir con exactitud lo que vamos a experimentar en el futuro cercano. Lo que si podemos decidir de forma consciente es como lo vamos a vivir en el momento que se nos presente. Lo que si es seguro es que, si no nos abrimos para aprender como humanidad, la vida nos traerá ¡otra vuelta! Y tú ¿Te sales o seguirás dando vueltas?
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero