Si hubiera sido en Suiza la consulta para 1) cancelar la obra del aeropuerto en Texcoco y 2) elegir Santa Lucía como el sitio adecuado, no hubieran tenido opciones binarias, la elección sería entre al menos entre tres posturas: la original, la antagónica y la mediadora.
Pero antes de llegar a la votación abierta se habría activado un mecanismo en donde las diferentes posturas pasaran filtros, incluyendo expertos en aeronáutica, buscando el consenso. En este paso se resuelven buena parte de las consultas ciudadanas suizas, porque la intención no es estar votando, es entablar el diálogo con quienes representan a la gente en el gobierno, no se trata de tener a la gente decidiendo todo el tiempo por todos los asuntos, ¿qué sentido tendría un gobierno así? lo dijo Norberto Bobbio hace años.
Además, si siguiéramos en Suiza, este tipo de consultas las activa la ciudadanía, no quien gobierna, porque para eso tienen facultades, para gobernar. Los mecanismos para la ciudadanía garantizan la apertura al diálogo con las autoridades electas. Es decir, la gente tiene la posibilidad de activar el mecanismo para corregirle la plana a sus representantes ya sea para proponer una acción/ley, para modificarla, o bien, para rechazarla de plano.
Si estuviéramos en Suiza, el gobernador Jaime Rodríguez seguramente hubiera sido destituido por no cumplir con los resultados de la consulta que él mismo propuso: las casetas de primeros auxilios. Y su renuncia o destitución se debería al incumplimiento con lo decidido por la población, la cantidad de gente que votó y el porcentaje de votación favorable lo obliga a realizarlas. Muchas veces se ha dicho aquí, su plazo venció en 2019.
Es más, seguramente el Tribunal Superior de Justicia –en Suiza– hubiera informado al gobernador Rodríguez que no es asunto de consulta algo que él puede decidir desde su puesto. Igual que con el aeropuerto de Texcoco o Santa Lucía, el Poder Ejecutivo tiene la facultad de tomar esas decisiones. Los mecanismos de participación ciudadana no están diseñados para quitar responsabilidades y problemas a quienes gobiernan, es cierto que funcionan para legitimar ciertas decisiones, pero su origen no es facilitarle la vida al gobernante.
El objetivo de los mecanismos de participación ciudadana es abrir el diálogo en dos vías entre ciudadanía y las autoridades electas. El Poder Judicial y toda su estructura son autoridades no-electas, el diálogo es posible, pero la Justicia no puede consultarse. La escena de Pilatos consultando al pueblo para liberar a Barrabás no es beneficio de la democracia directa. El juicio a expresidentes o servidores públicos por corrupción que nos convocarán a votar el 1° de agosto, no se consulta, la justicia se ejerce. Si no es así, ¿qué sentido tendría gobernar?