El pasado diciembre, un fondo relativamente pequeño, Engine No. 1, sorprendió a los mercados al enviar una carta declarando su intención de cambiar el Consejo de Administración de ExxonMobil.
Este pequeño administrador con $400 millones de dólares buscaba cambiar el comportamiento de un coloso que, aún con el declive de la industria petrolera, cuenta con un valor superior a los $250 mil millones.
El argumento de Engine No.1: la asignación de capital a proyectos de rentabilidad cuestionable y el desinterés por invertir en energías renovables han causado una gran caída en la rentabilidad y el valor de la empresa.
Entre líneas, hay un duro cuestionamiento al rol de ExxonMobil con respecto al cambio climático y una crítica a sus ejecutivos, cuyos intereses no parecen alinearse con sus accionistas. Hace tan solo 20 años, tal campaña nunca habría sido tomada en serio.
Pero ahora, muchos accionistas de ExxonMobil son parte de los miles de inversionistas que han firmado los Principios de Inversión Responsable. Estos inversionistas controlan más de $100 billones de dólares (100 Trillones de dólares), la mayor parte de los activos del mercado. Engine No. 1 ganó tres lugares en el Consejo de Administración de ExxonMobil. El mensaje: la mayoría de los accionistas quieren un cambio en la actitud de los ejecutivos, mayor sustentabilidad y mejores relaciones de la empresa con la sociedad.
Inversionistas, empresas, ejecutivos y reguladores se están declarando a favor de que la empresa invierta recursos en los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo o ASG (ESG o Environmental, Social and Governance en inglés). Pronto, este fenómeno permeará hasta las PYMES: proveedores, clientes, bancos e inversionistas solicitaran análisis y acciones que demuestren compromiso con los factores ASG, por lo que importa conocer más de ellos. ¿Qué son los factores ASG? Existen múltiples definiciones, normalmente se relaciona con tres cuestiones:
· Ambientales (La empresa promueve la sustentabilidad);
· Sociales (La empresa es una fuerza positiva en la sociedad), y
· Gobierno Corporativo (La empresa es un buen ciudadano).
Estos factores están ligados integralmente con la Responsabilidad Social Corporativa, que desde hace siglos promueve la ética en el comportamiento de la empresa ante la sociedad.
Lo innovador es el cambio generalizado de actitud por tantas entidades, pues la visión dominante en la segunda mitad del Siglo XX promovía que la empresa solo tiene dos responsabilidades: Entregar ganancias a los accionistas y Cumplir con la Ley.
El Estado debería ser el que determina a través del marco normativo las actividades legales e ilegales para la empresa. Pedir a las empresas que además se comporten “responsablemente” fuera de ese marco promueve la ambigüedad y causa el malgasto de recursos que los accionistas individualmente y/o el Estado deberían de cualquier forma ser los responsables de asignar según sus deseos.
Si bien este argumento aún es esgrimido por algunos detractores de los factores ASG, es difícil defenderlo cuando es evidente el rol de las empresas que promueven acciones en detrimento de la sociedad (incluyendo en contra de sus propios accionistas), como la inversión en el negacionismo al cambio climático, el malgasto de recursos en proyectos sin rentabilidad o el uso de centros de producción con mano de obra infantil.
En el centro del argumento contra los detractores del ASG es el beneficio económico para la empresa que invierte en su comportamiento responsable. A pesar de miles de estudios al respecto, no se ha podido acordar un consenso del beneficio económico.
Sin embargo, la mayoría de los estudios apuntan a muchos beneficios positivos de largo plazo, la disminución de los riesgos y el acceso a recursos materiales y humanos de calidad. Además, como los economistas Oliver Hart (Nobel 2016) y Luigi Zingales proponen: el rol de la empresa es promover el bienestar social de sus accionistas en el largo plazo, no las ganancias de corto plazo.
¿Qué puede hacer una PYME para entrar de lleno en los factores ASG? Lo primero es reconocer que lo que importa son las acciones. Aún no existe una forma aceptable de medir los compromisos e inversiones en ASG y es posible que concentrarse en una escala de “compromisos” es secundario al comportamiento responsable y acciones específicas como:
· Reducir la producción de emisiones de carbono
· Cuidar los recursos naturales
· Invertir en obras e iniciativas benéficas a la Sociedad
· Promover la igualdad de género, la protección a minorías y la remuneración justa en las relaciones laborales
· Establecer buenas prácticas de Gobierno Corporativo
· Cumplir con la Ley y combatir la corrupción.
· Seguir como regla: Nos va bien cuando hacemos el bien.