Monterrey

José Luis Berlanga: La Hora de Votar

Apostemos por la participación ciudadana este 6 de junio. Es el día de la ciudadanía, no de la clase política. Alcemos la voz con nuestro voto. El abstencionismo: reto a vencer.

Llegó la hora ciudadana. Que a nadie se le pase. Este domingo 6 de junio son las elecciones. ¡Hay que ir a votar!

Recordemos lo fundamental. La democracia, en su sentido etimológico, es el poder del pueblo (kratos=poder, demos=pueblo). En efecto, en un régimen democrático, los asuntos públicos le competen, en primer lugar, al demos, a la ciudadanía. Los protagonistas de la democracia somos las y los ciudadanos.

El 6 de junio es nuestro día. Ya no el del gobierno, partidos, clase política. ¿Quién organiza las elecciones? Una institución ciudadanizada. Principalmente, un millón 400 mil personas a lo largo del país (seleccionadas mediante sorteo), quienes van a recibir y a contar los votos. Las y los funcionarios de casilla garantizan, en buena medida, que las elecciones sean limpias.

Y la ciudadanía, al acudir a votar, elegirá a sus representantes, definirá el rumbo del país, tomará decisiones políticas cruciales para su comunidad. Pero aquí está el meollo del asunto: para que funcione este sistema se requiere participación ciudadana. Si la gente cae en la apatía y la indiferencia, la democracia languidece.

Apostemos por la participación ciudadana, esto es, por el proceso de reapropiación de lo público. Al participar en la esfera pública, las instituciones y las leyes ya no son externas a mí, sino que son, en cierta forma, mías, propias. Si las y los ciudadanos acuden a las urnas, hacen suyo el voto, hacen suyas las elecciones, hacen suyo lo público.

Ciertamente, las campañas electorales no parecen incentivar la participación ciudadana. El debate de ideas y de proyectos estuvo prácticamente ausente. No abundaron soluciones creativas a los graves problemas que padecemos. Se privilegió la banalidad, la “guerra sucia”, las fake news, el despilfarro de recursos.

Sin embargo, no debemos caer en el desánimo ni en el miedo. La respuesta ciudadana no puede ser otra más que participar. Vamos a darle una lección a todas aquellas personas que no han estado a la altura de las circunstancias, y que nos han ofrecido campañas mezquinas.

¿Cómo les daremos esa lección? Primero, a través de una participación electoral activa, intensa, nutrida. Invitemos a votar a nuestra gente cercana (familiares, amistades, vecinos). La actividad más importante a realizar el domingo es salir a votar. Todo lo demás pasa a un segundo plano.

Segundo, ejerzamos un voto informado, reflexivo, consciente. Hay herramientas que nos pueden ser de utilidad. En el INE se pueden consultar perfiles y propuestas en la siguiente liga: https://candidaturas.ine.mx. En la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León, hay una sección que se llama “Voto Informado”: https://votoinformado.ceenl.mx. Y en la UDEM hubo diálogos entre las y los candidatos a la Gubernatura de Nuevo León, y a las Alcaldías de Monterrey, San Pedro y Santa Catarina. Se pueden consultar en: udem.edu.mx/DialogosUDEM.

Tercero, comportémonos de manera ejemplar el día de la jornada electoral. Atendamos todas las medidas sanitarias y protocolos del INE para prevenir contagios por la Covid-19. Tengamos paciencia porque quizás las filas sean largas. Orden y tranquilidad.

Un fantasma recorre las elecciones intermedias: el fantasma del abstencionismo. Y es que, en los últimos tres procesos electorales, la participación ciudadana no ha alcanzado ni siquiera el 50% de la votación: en 2015 se alcanzó el 47.7%, en 2009 el 44.6% y en 2003 apenas 41.2% de los sufragios. Los comicios para renovar al Congreso suelen despertar mucho menor interés que las elecciones presidenciales. Y si a esto le agregamos el tema de la pandemia, hay motivos para la preocupación.

No obstante, el hecho de que haya 15 gubernaturas en juego, y la mayoría de ellas muy competidas, así como el hecho de que hay un descenso significativo de contagios y muertes por la pandemia (casi todos los estados se encuentran en semáforo verde o amarillo), podría contribuir a la disminución del abstencionismo.

Impulsemos la participación, promovamos que la gente salga a votar, que ejerza sus derechos políticos. Es una oportunidad invaluable para alzar la voz, para emitir nuestro punto de vista a través del voto (en el sentido que cada quien considere pertinente).

Estamos a unas cuántas horas de una cita muy importante con Nuevo León y con México. Imposible fallar. Llegó la hora de votar, llegó la hora de las y los ciudadanos.

El autor es profesor Asociado del Departamento de Ciencias Sociales de la UDEM.

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