Monterrey

Rosa Nelly Trevinyo: Los dueños de México

Para ser un buen dueño se necesita SER y HACER, no sólo PARECER.

Nuestros padres nos heredaron un negocio familiar llamado “México”. Su ilusión era que, habiendo experimentado los valores, identidad y esfuerzo continuo que tanto ellos como sus predecesores realizaron, nosotros—como miembros de la siguiente generación—nos comprometiéramos a ser dueños responsables; a administrar, nutrir y potenciar la riqueza para las generaciones venideras.

Aunque la ilusión de los ta-ta-ta-ra-fundadores era que todos los miembros de la familia tuvieran las mismas oportunidades y capital económico; la realidad es que, a lo largo del tiempo, no todas las ramas familiares tuvieron la misma capacidad de administrar la riqueza, emprender nuevos negocios y generar ingreso. Eso, aunado a la falta de fideicomisos que los obligaran, por lo menos, a mantener el capital heredado, dio como resultado que hoy en día tengamos primos “ricos” y primos “pobres”.

Así, mientras algunos tuvieron una educación privilegiada y aprendieron nuevas formas de hacer negocio; otros, por la mala gestión de sus progenitores o por sus propias decisiones, no tuvieron la misma suerte. Y, aunque todos nos reconocemos como “familia”, la realidad es que existen resentimientos mal fundados—hay quién demuestra disgusto y envidia; es como si se sintieran “excluidos”.

Si a esto añadimos que, algunos de los que laboran en “México” confunden sus roles (director, consejero, dueño), tienen una formación no adecuada para ejercer su puesto, crean enredos para confundir a los accionistas y no hacen caso a los procedimientos corporativos—cayendo constantemente en conflictos de interés—, las cosas se complican. Y es que, aunque “México” es una sola empresa, cada una de sus 32 subsidiarias tiene sus formas de ser y hacer, y obviamente esto afecta la productividad y cohesión empresarial. De hecho, ya ha habido reclamos apelando a la justicia, la profesionalidad y la institucionalidad, así como al reparto no-equitativo de “beneficios”. Pareciera que en “México” unos se sienten con más derechos que otros,… lo raro es, que todos somos dueños a partes iguales.

Aún y cuando poco nos vemos, este 6 de Junio nos han convocado a la Asamblea de Accionistas. Muchos estamos ilusionados porque nos darán un obsequio al llegar; otros, porque elegiremos y votaremos la nueva visión y plan estratégico 2021-2027. Sin embargo, y aunque técnicamente ya tenemos el orden del día y nos han enviado la información, muchos de nosotros todavía no nos hemos tomado el tiempo de revisarla.

Algunos primos piensan no asistir, ya que según dicen, un voto más o menos no hará la diferencia. Obviamente, se olvidan de que ser un dueño responsable es un trabajo y como tal, debemos ejercerlo profesionalmente. En este tenor, existen 4 aspectos esenciales que necesitamos esforzarnos por cultivar: La voluntad, la visión compartida, el juicio o pensamiento crítico y la integridad.

  • Voluntad para ser y actuar como dueño responsable: leer, analizar la información, prepararse antes de las reuniones o asambleas.
  • Visión compartida para dirigirnos hacia el mismo objetivo (futuro). ¿Qué “México” queremos construir y legar a nuestros hijos?
  • Juicio para discernir entre las diversas iniciativas—sus pros, contras, aspectos presupuestarios y de operación; el impacto en los demás y en el negocio. ¿Qué iniciativa le conviene más a “México”?
  • Integridad para reconocer que no estamos solos; para amar lo que es nuestro y respetar lo ajeno. ¿Qué propuesta nos ayudará a avanzar juntos?

Está comprobado que las bases para ser un buen dueño se aprenden en casa. Los hijos adoptan los comportamientos, actitudes y valores de los padres—y muchas veces, hasta sus aspiraciones profesionales. El ejemplo arrastra. Así que, este 6 de Junio, vayamos a votar y llevemos a nuestra familia. Los buenos ciudadanos son dueños responsables de su país, porque para ser un buen dueño se necesita SER y HACER, ¡no sólo PARECER!

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

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