El lunes pasado, Pemex anunció que había hecho un ofrecimiento de unos $596 millones de dólares a su socia, la compañía petrolera Royal Dutch Shell, para comprarle su 50.005 por ciento de las acciones de la refinería Deer Park, ubicada en Houston TX, cuya capacidad de procesamiento de crudo es de 340 mil barriles diarios de petróleo crudo.
Con esta inversión, Pemex estaría adquiriendo una capacidad de refinación de 170 mil barriles diarios de crudo, cuando actualmente está invirtiendo $8,900 millones de dólares, en la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, cuyo tamaño es igual al de Deer Park, lo que representa una inversión 7.6 veces superior, por lo que en principio, esta compra luce muy atractiva.
Sin embargo, es importante analizar y comentar algunos detalles adicionales que deben considerarse para evaluar bien esta transacción, ya que lo que no se ha comentado, es que hace apenas tres meses, el pasado 15 de Febrero de este año, la propia petrolera Shell había anunciado el cierre de la unidad destiladora de crudo de esta planta Deer Park, por un mal funcionamiento, además de que por segundo año consecutivo había registrado pérdidas de operación, y que requería importantes inversiones por la obsolescencia de sus instalaciones.
De hecho, desde principios del 2020, Shell ya había anunciado sus intenciones de reducir sus actuales 14 plantas a solo 6, y ante la falta de compradores, había procedido a cerrar su refinería Convent, en Baton Rouge, Luisiana, con capacidad para refinar unos 211,146 barriles diarios de petróleo, ya que no encontró ninguna empresa interesada en adquirirle esas instalaciones.
Más aún, hace apenas tres semanas, Shell anunció que estaba vendiendo a la compañía norteamericana Holly Frontier Corp una de sus refinerías, ubicada en Washington, con capacidad para refinar 149 mil barriles de crudo al día, (88 por ciento de lo que está comprando Pemex) en tan solo $350 millones de dólares, lo que pone ya en duda si en realidad es una oferta “no solicitada” de compra, y si el trato con Pemex pudo haberse cerrado a un menor precio.
Todo indica que el atractivo del petróleo y su refinación, parece estar descendiendo a nivel mundial, mientras que México procede a subir la apuesta a esta energía fósil no renovable, así como a la generación de energía eléctrica con carbón, navegando a contra corriente de las tendencias mundiales.
Con relación a los resultados financieros que Pemex proporcionó a la Bolsa Mexicana de Valores, correspondientes al primer trimestre de este año, junto con su correspondiente comunicado de prensa del pasado 30 de abril, donde aprecia el vaso medio lleno y destaca los “mejores” resultados, tanto operativos como financieros, comparados con el mismo periodo del año anterior, a pesar de operar con pérdidas, es necesario detallar los aspectos desfavorables, que por supuesto, Pemex NO señala.
El primero de ellos, es que la producción de petróleo crudo registrada durante el primer trimestre de este año, es inferior a la obtenida durante el año pasado, reduciéndose de 1,758.3 miles de barriles diarios en promedio mensual durante los primeros tres meses de 2020, a 1,734.6 miles de barriles diarios durante 2021, a pesar de que se apunta, que en el margen, la extracción acusa un ligero, pero insuficiente, aumento.
Otro aspecto importante a destacar, es que los ingresos por ventas de bienes y servicios, ocasionalmente se ven aumentados, artificialmente, por los subsidios en efectivo que transfiere el gobierno federal a Pemex, como pasó en Septiembre de 2019, donde le transfirieron más de $99 mil millones de pesos, que se reportaron como “ingresos propios” cuando no lo son.
Bueno, pues en esta ocasión, este también es el caso, ya que en los primeros tres meses de 2021, particularmente durante el mes de Febrero, el gobierno federal le aportó a Pemex subsidios extraordinarios por más de $45 mil millones de pesos, razón por la cual reportó mayores ingresos, ya que si revisamos los ingresos por ventas, las exportaciones no aumentaron, (a pesar de que el precio del petróleo fue $17 dólares superior), mientras que las ventas internas fueron inferiores a las del año pasado, reduciéndose de $385.8 mmp en el primer trimestre del año pasado, a $356.7 mmp este año, lo que en términos reales representa una caída superior al 12 por ciento.
Una tercera consideración que “ayuda” a presentar un mejor desempeño a Pemex, fue el menor pago de contribuciones, ya que se redujeron de $226.0 mmp durante los primeros tres meses de 2020, a $196.3 mmp, a pesar del mayor precio del crudo que eleva el pago de derechos, situación que se refleja en mejores resultados financieros.
Es decir, gracias a los subsidios que le aportó el gobierno federal, y a la menor carga impositiva, Pemex pudo reflejar un mejor desempeño, comparado con el año pasado, ya que ni siquiera los ingresos por exportaciones aumentaron, a pesar de que el precio promedio del petróleo subió de $39.2 dlls a $56.3 dlls por barril, en promedio mensual.
Finalmente, es importante mencionar que para 2020, Pemex debería estar extrayendo del subsuelo unos 300 mil barriles diarios más de crudo, de acuerdo al programa original planteado por la nueva administración, meta que por supuesto, ya está fuera de toda posibilidad de ser alcanzada.