Estamos a 12 días de distancia para el domingo 6 de junio. A través de todos los medios de información hemos sido bombardeados con muchos datos verdaderos, y muchos más totalmente falsos.
Quizá lo más relevante de todo este alud de comunicaciones, que se nos vino encima, ha sido la imagen del rostro amargado del presidente López Obrador rompiendo una y otra vez la ley y desafiando abiertamente a las autoridades.
La ley establece una veda informativa sobre cualquier dato expresado, principalmente difundir logros del Gobierno, en su calidad de Presidente, que actúa como altavoz proselitista del Gobierno o para lanzar ataques a la oposición o apoyos a su propio partido.
En el caso del Presidente López Obrador muestra flagrantemente su intención de abusar de su posición como jefe del Poder Ejecutivo y también su intención de sacar provecho en favor de su partido como consecuencia de estas acciones.
A través de toda esta verborrea presidencial, su principal interés se centró en demostrar a los candidatos que compiten en Nuevo León.
Nadie sabe a ciencia cierta si son verdad o mentira los señalamientos de López Obrador porque no existen ni acusaciones legales ni aportación de pruebas, son medidas amedrentadoras que se conocen como “guerra sucia”. Lo mismo hizo para denostar a los candidatos del PRI y del PAN, como para estimular la creencia de que, además de Clara Luz, también el candidato de Movimiento Ciudadano es “su candidato”.
La intervención directa de López Obrador en las elecciones de Nuevo León está documentado en todos los medios y es del dominio público. También es evidente que los candidatos de Morena para los puestos públicos en el estado están totalmente desacreditados.
Según la encuesta de SIMO Consulting para el periódico EL PAÍS, realizada el 17 de mayo, sobre la proyección de los resultados para la integración de la Cámara de Diputados señala que Morena perderá la mayoría absoluta que actualmente tiene.
Este resultado supone que el partido del presidente tendrá que “comprar” votos de sus partidos satélites el Partido Verde y el PT para seguir aprobando sus iniciativas que buscan, entre otras cosas, reelegirse y destruir las instituciones de México.
Para efectos prácticos el voto ciudadano debe buscar eliminar cualquier posibilidad de esos tres partidos: Morena, Partido verde y el Partido del Trabajo.
En Nuevo León las encuestas siguen posicionando como puntero a Samuel García.
El candidato de Movimiento Ciudadano, Samuel García, registra el 29 por ciento de la intención de voto en ese estado, de acuerdo con la más reciente encuesta de El Financiero Bloomberg. Mientras que el candidato del PRI-PRD, Adrián de la Garza, cuenta con el 27 por ciento. Le siguen Fernando Larrazábal, del PAN, con 21 por ciento y Clara Luz Flores, de Morena-PT-PVEM-Panal, con el 20 por ciento.
Si usted, amable lector, le pone atención al decir ciudadano se dará cuenta que muchos de los jóvenes votarán por Samuel, pero también hay muchos otros que votarán por “Larry”, si usted se pregunta quien es “Larry” está igual que yo cuando lo escuché: Larry es Larrazabal.
En mi opinión esta elección dependerá de la percepción que se tenga sobre las personas. Los partidos no significan nada. Son las personas.
Quisiéramos, en un mundo de fantasía, que los cuatro candidatos fueran totalmente honestos. Quisiéramos que nuestras dudas se centraran en sus propuestas de gobierno o en medir la capacidad de gestión y de administración, para tomar nuestra decisión.
No es así, hay demasiadas dudas sobre la probidad de los cuatro candidatos y estamos igual que hace seis años, pensando que el joven Samuel no está “maleado” y representa una fundada esperanza.
Solo les quiero recordar que lo mismo pensábamos de nuestro actual gobernador. Se acuerdan de “la raza paga, la raza manda”, con mucha pena la raza que paga no mandó, mandaron los intereses mezquinos de los grupos de poder ante los que tenía compromisos.
En este momento no sabemos que compromisos tienen, ninguno de ellos. De eso no hablan.
A la hora de votar razonemos nuestro voto, elijamos con sabiduría y pensemos en el futuro de nuestro estado y de nuestro país. Construyamos una visión bien informada. De nuestro voto depende el futuro.
Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.
El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM.
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