Las vacunas contra Covid-19 son una de las herramientas más importantes para combatir la pandemia. Vacunar a la mayor cantidad de personas lo antes posible es esencial para obtener el objetivo de alcanzar la inmunidad colectiva, que cada vez se ve más lejana. Sin embargo, la Oficina del Censo de Estados Unidos, –EU- informa que más del 11 por ciento de estadounidenses dudan en vacunarse y, en algunos estados como Wyoming, este porcentaje llega al 24 por ciento. Sin embargo, una nueva encuesta publicada por la Kaiser Family Foundation (KFF) encontró que los adultos hispanos no vacunados tienen el doble de probabilidades que los adultos anglos de decir que quieren recibir la vacuna Covid-19 lo antes posible. Por tanto, los hispanos representan una oportunidad importante para incrementar las tasas de vacunación en los EU y reducir las inequidades en atención médica entre un grupo que se ha visto afectado de manera desproporcionada por esta pandemia.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informó conocer a que grupos étnicos o razas pertenecían el 56 por ciento de los individuos que han recibido al menos la primera dosis. Entre los segmentos poblacionales reportados, el 62 por ciento de anglos había recibido al menos una dosis de la vacuna, mientras que esta cifra era de tan solo del 13 por ciento para los hispanos.
Liz Hamel, vicepresidenta y directora de opinión pública e investigación de encuestas de KFF, presentó algunos hallazgos clave de esta nueva encuesta sobre actitudes y experiencias de los hispanos con el lanzamiento de la vacuna Covid-19. Explicó que si bien los temores sobre los efectos secundarios y la seguridad de las vacunas son las principales preocupaciones de todos los adultos no vacunados, independientemente de su raza o etnia; las preocupaciones relacionadas con el acceso a las vacunas son más prominentes entre los hispanos.
Por ejemplo, -aunque la vacuna Covid-19 es gratuita en EU-, al 52 por ciento de Hispanos contra un 24 por ciento de anglos les preocupa un posible desembolso monetario, y mientras al 49 por ciento de hispanos les preocupa no tener un sitio confiable para vacunarse, solo al 23 por ciento de anglos mostraban esta preocupación.
Además, algunas desigualdades estructurales que llevaron a los hispanos a verse afectados desproporcionadamente por la pandemia limitan también su capacidad para vacunarse. Por ejemplo, el 64 por ciento de adultos hispanos no vacunados dijeron que les preocupaba faltar a su trabajo por efectos secundarios de la vacuna; esta preocupación solo fue reportada por el 41 por ciento de anglos no vacunados.
En la encuesta de KFF, muchos adultos hispanos informan que se les solicitó información o documentación cuando se inscribieron o recibieron una vacuna, esto puede representar barreras para vacunarse, especialmente entre inmigrantes indocumentados. Por ejemplo, entre todos los adultos hispanos que intentaron programar una cita o lo lograron, para vacunarse, el 32 por ciento informó se les pidió información sobre seguro médico (aunque la vacuna es gratuita), el 42 por ciento dijo que se les pidió proporcionar una identificación gubernamental y el 14 por ciento informó que se les pidió proporcionar un número de Seguro Social.
Con base en estos hallazgos de la encuesta, KFF concluyó que brindar información, divulgación y educación será clave para cerrar las disparidades raciales respecto a las vacunas COVID-19 para adultos hispanos. El 17 de mayo, en asociación con UnidosUS, KFF realizó un evento en línea para difundir los resultados de esta encuesta y lanzar su nueva campaña de “La Conversación” para abordar la brecha de información entre la comunidad hispana.
Sin embargo, de los resultados de la encuesta de KFF se deduce que hay espacio para cambios adicionales de políticas para aumentar la tasa de vacunación entre hispanos. Por ejemplo, entre los adultos hispanos no vacunados, cuatro de cada diez de los que tienen trabajo dicen que sería más probable que la recibieran si su empleador dispusiera que se dispensarán en su lugar de trabajo. Más de la mitad de los adultos hispanos empleados no vacunados que “aún no están listos para recibir la vacuna”, informaron que estarían más dispuestos a recibirla si su empleador les diera tiempo remunerado para vacunarse y recuperarse de los efectos secundarios.
Por lo tanto, es importante que los empleadores, especialmente aquellos en los que los hispanos constituyen una gran proporción de sus trabajadores, reflexionen sobre en cómo pueden mejorar el acceso a vacunas Covid-19.
Si los empleadores no pueden crear una oportunidad de vacunación ofreciéndola en su sitio, entonces, al menos deberían revisar sus políticas de ausencia por enfermedad, para asegurarse de que están ofreciendo adecuada flexibilidad para que las personas se vacunen sin temor al empleador o a repercusiones económicas.