Monterrey

Eduardo Carbajal: ¿Transporte público eléctrico en Monterrey?

La población de la ZMM es la segunda más grande del país, después de la Ciudad de México, con más de 5.3 millones de habitantes.

De acuerdo con la Organización Mundial de Salud, la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM) es la zona más contaminada del país. Para sacar esta conclusión, el organismo internacional midió la cantidad de partículas PM10 y PM2.5 que se encuentran suspendidas en la atmósfera y determinó que, en nuestra zona metropolitana, tenemos un índice de 86 y 36 respectivamente, los más altos entre todas las ciudades del país.

Además de las partículas suspendidas, que pueden provocar graves daños a la salud como problemas respiratorios y cardiovasculares, también se encontró que en el aire que respiramos en la ZMM, existen grandes cantidades de ozono, dióxido de carbono y azufre.

Tratando de conocer las posibles fuentes de esas emisiones, un grupo de investigadores del tecnológico de Monterrey descubrió que el 54 por ciento proviene de emisiones vehiculares, 24 por ciento proviene de sulfatos y nitratos de amonio, 9 por ciento son de origen industrial, 6 por ciento son de origen geológico y el restante de diversas fuentes menores o secundarias.

Si la mayor fuente de contaminación en nuestra ciudad es la cantidad de emisiones vehiculares, vamos a poner en perspectiva el problema: De acuerdo con INEGI, en 2020 en la ZMM existían 3.1 millones de vehículos automotores, de los cuales 2.2 millones son autos privados, 410 mil son autobuses de pasajeros de transporte público y 540 mil son motocicletas, tracto camiones, vehículos de carga, etc. En resumen, de todo el parque vehicular, el 70 por ciento son automóviles particulares, 13 por ciento transporte público y 17 por ciento son otros vehículos.

La población de la ZMM es la segunda más grande del país, después de la Ciudad de México, con más de 5.3 millones de habitantes, lo que significa que en promedio tenemos 41 automóviles particulares por cada 100 personas y 8 autobuses de transporte público por cada 100 habitantes.

De entre tantas posibles soluciones que podemos tener para resolver el problema multidimensional del transporte y la movilidad en la ZMM, está la posibilidad de que los ciudadanos reduzcan el uso de su automóvil particular y aumenten la demanda de transporte público.

El único problema radica en si los ciudadanos de esta ciudad, estamos dispuestos o no a hacer este cambio. No hemos hecho una encuesta, pero estoy seguro que la gran mayoría de los que usamos auto particular no tenemos ningún incentivo de dejar de usar nuestro cómodo vehículo, con aire acondicionado, asientos reclinables y música preferida, por la inseguridad, incomodidad y muchas veces, falta de aire acondicionado, de la gran mayoría de los autobuses del transporte público. Ni, aunque el incentivo fuera que el costo por kilómetro de usar el automóvil particular, fuera 10 veces mayor al de usar el transporte público. Ni, aunque el incentivo fuera que cada autobús reduciría el uso de 50 automóviles particulares, reduciendo así, más de siete toneladas de dióxido de carbono al año por persona.

Una propuesta de Economía Circular sobre el transporte público en otras ciudades del mundo, ha ayudado a reducir los enormes niveles de contaminación ambiental. Así tenemos ejemplos de transporte público con autobuses eléctricos en ciudades como Moscú, en Rusia, Gotemburgo, en Suecia o Guanzhou, en China, donde se está sustituyendo el transporte público que emite gases de efecto invernadero por propuestas de cero emisiones. Las inversiones en este sistema siempre han sido público-privadas.

Si en nuestra querida Zona Metropolitana de Monterrey tuviéramos la posibilidad de tener una red de transporte público que fuera amplia, es decir, que tuviéramos más rutas que llegaran a más zonas habitacionales, que fuera cómoda, segura, limpia, con aire acondicionado y, que además fuera accesible para el ingreso medio del ciudadano regiomontano y, que además redujera a cero las emisiones de contaminantes, estoy casi seguro que muchos cambiaríamos nuestra forma de transportarnos en esta ciudad.

Todas las ciudades que han sustituido su sistema de transporte público por uno más eficiente y menos contaminante, empezaron con ideas simples y propuestas que parecían utópicas en su momento. Creo que en la Ciudad de Monterrey podemos aspirar a tener un sistema de transporte eficiente, limpio, seguro y cómodo que nos haga creer que podemos tener un mejor lugar para vivir donde podamos ver a nuestros hijos crecer en una ciudad más limpia. ¿Usted qué opina? Lo leo en los comentarios.

El Dr. Eduardo Carbajal es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Opine usted: edcarbaj@tec.mx

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