Hace unos días llegó a mis manos un artículo del Harvard Business Review (HBR) acerca de la salud mental de los trabajadores y del deseo que existe en ellos de que se hable del tema en sus centros de trabajo. En el artículo se cita a personalidades como Michael Phelps, Lady Gaga y el Príncipe Harry, quienes han tocado de manera pública temas como la ansiedad, la depresión y el PTSD (Post Traumatic Stress Disorder). Afirman que el tema de salud mental ha llegado a un punto de inflexión. Algo que llama la atención es que no es un artículo Post-Covid; más bien su publicación data de octubre de 2019.
Hace algunos meses me refería yo en este espacio al tema de la salud mental y su relación con el bienestar en general. En específico, el tema de salud mental en el trabajo representa un problema serio en nuestro país. Según estimaciones realizadas en 2019, la ansiedad y la depresión pueden constarle al país hasta 16 mil millones de pesos al año en pérdidas de productividad. Del mismo modo, un trabajador puede faltar al trabajo hasta 25 días por año debido a la depresión, 20 días si enfrenta ataques de pánico o pasa por un periodo de ansiedad o 14 días si padece de estrés post traumático.
Hablar de salud mental sigue siendo un tabú y poco se habla del tema … pero los empleados ansían hacerlo. Si ya antes la salud mental generaba problemas en las empresas, el Covid-19 ha agudizado este problema, principalmente por la falta de contacto personal con los compañeros y/o por el confinamiento. Aunque el problema es grave, la gente no siente aun la confianza para hablar del tema, ya sea con sus compañeros de trabajo o con sus jefes.
Atender la salud mental de los trabajadores representa una gran oportunidad para las empresas, no solo para atender las necesidades del colaborador sino también para incrementar la productividad en la organización. En México tenemos un recurso muy valioso en la NOM 035, la cual desgraciadamente no ha cumplido con su objetivo por diversas razones. Analizar los riesgos psicosociales, construir un ambiente laboral favorable y evitar la violencia laboral son temas que ayudan mucho a mejorar la salud mental en el trabajo.
Para cumplir con esto objetivos, es preciso trabajar en una verdadera cultura laboral basada en el bienestar de los colaboradores. Una sola política de prevención de riesgos psicosociales no hará la tarea si no existe una convicción de parte de los directivos para tomar el tema con seriedad. Los trabajadores requieren de un ambiente de confianza en el cual puedan expresarse abiertamente acerca de sus problemas mentales y saber que serán tomados en serio.
Dentro de las recomendaciones que se mencionan en el citado artículo de la HBR destacan las siguientes: Empiece desde arriba, invierta en educación y provea recursos. Empezar desde arriba significa que los directivos deben de jugar un rol más abierto, convertirse en aliados. En el momento en que compartan sus experiencias, estarán mandando un mensaje de entendimiento y de apoyo para lidiar con estos temas. Es importante que el colaborador sienta que la vulnerabilidad, lejos de ser una debilidad es una fortaleza.
El entrenamiento y la capacitación son muy importantes para todos, en especial para los directivos. Saber cómo nombrar un padecimiento, como tratarlo con normalidad y cómo manejar las situaciones difíciles son imperativos que todo líder debe de conocer. No se trata de que todo directivo se convierta en terapeuta; se trata de que sepa qué hacer cuando se presenta una situación de salud mental en el trabajo.
Finalmente, las organizaciones requieren de programas de apoyo y de una comunicación efectiva para que todos los colaboradores sepan a dónde y con quién acudir en caso de necesidad. Una manera de conocer el estatus de los problemas de salud mental es incluir en las encuestas de clima o de satisfacción laboral algunas preguntas específicas sobre el tipo de padecimientos que pudieran presentarse en el trabajo. Conocer los niveles de ansiedad, de depresión y/o de incertidumbre puede brindar algunas pistas acerca del tipo de intervenciones que se pueden programar en el centro de trabajo.
Algunos estudios señalan que las nuevas generaciones son más conscientes de la existencia de este tipo de padecimientos. En ese sentido, se destaca que estas generaciones son más propensas también a cambiar de trabajo por motivos de salud mental. La manera en que las empresas gestionen los temas de salud mental en el trabajo definirán en mucho su éxito o fracaso en la retención y desarrollo de los empleados de estas nuevas generaciones.
Un primer paso, quizás, sería quitarle el estigma negativo que le hemos dado a la salud mental. Es momento de conversar sobre el tema, entenderlo y proveer el tratamiento adecuado.