Estimado lector, le comparto que recientemente la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) reveló en su portal de información que, al cierre de marzo 2021, el número de sucursales bancarias a nivel nacional se había reducido en 867 establecimientos al ubicarse en 11,912. Esto representa -6.8 por ciento respecto al mismo mes del año previo.
Al ver estos números, lo primero que pasó por mi mente fue que probablemente esta reducción estaba directamente vinculada por las restricciones de movilidad ante el Covid-19 e incluso con el desarrollo de aplicaciones móviles que ya venían gestionándose previamente y que se han consolidado durante la pandemia. En ambos casos, buscando aumentar la eficiencia operativa.
Aquí viene un dato interesante: ¿Cuántas de las sucursales bancarias que han cerrado corresponden al extinto Banco Ahorro Famsa? Con base a información pública de la CNBV, la respuesta es 357. Es decir, 41.2 por ciento de los cierres de sucursales bancarias durante el período referido es atribuible a esta entidad financiera. Para fines comparativos y eliminando este sesgo, la reducción de sucursales bancarias fue menor al señalado previamente al ubicarse en 510 que representa -4.1% a nivel nacional.
Tomando como referencia este ajuste, llama la atención que entidades federativas que concentran en conjunto 31.7% de las sucursales bancarias al cierre de marzo 2021, hayan tenido una contracción mayor entre 4.4 y 6.3 por ciento. Concretamente me refiero a Ciudad de México, Estado de México, Jalisco y Nuevo León.
¿Acaso se podría inferir que en dichos estados del país tienen mejor conectividad o su población está más acostumbrada a medios digitales? No obstante, un hecho irrefutable es que el metro cuadrado de renta resulta comparativamente más alto.
Otra interrogante que no puedo dejar pasar es si de alguna manera, el cierre de sucursales bancarias se encuentra relacionado con cuestiones de inseguridad en lo general, o bien si esto obedece a un tema de usos y costumbres. Hoy las nuevas generaciones ven casi todo de manera digital, el ejemplo más claro son las criptomonedas. Sin embargo, hay personas que incluso en el punto más álgido de la pandemia preferían ir físicamente a las sucursales bancarias.
Con datos desagregados de la CNBV, en el caso particular de Nuevo León, las sucursales existentes en dicha entidad federativa, los municipios de Monterrey y San Pedro concentran 50.1 por ciento, mientras que en Agualeguas y Los Ramones no existe ninguna, según la misma fuente. En tanto, los municipios de Anáhuac, Bustamante, Cerralvo, General Terán, General Zuazua y Villaldama poseen sólo una sucursal cada uno.
Quizá habrá quien diga que la reducción de sucursales bancarias podría estar ligado a los corresponsales bancarios. Específicamente, aquellas tiendas de conveniencia. Incluso, no descarto que en el futuro veamos a algunos de estos competidores haciendo frente a un banco. Otro jugador que cada vez tiene más visibilidad son las denominadas Fitech que también podrían coadyuvar a incrementar la inclusión financiera en el país.
Como conclusión, es innegable que medios digitales han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años y más aún con los estragos del Covid-19. Con el paso del tiempo, es muy probable que veamos más cambios de comportamiento, no solamente de usuarios bancarios, sino también en otros sectores. En lo particular, uno de los retos más importantes será el cómo mantener el trato humano a través de los medios digitales.
El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas no necesariamente coinciden con la entidad en la que labora.