Monterrey

Sara Lozano: ¿Qué festejan las mamás?

Para las mamás que viven haciendo malabares entre la crianza, lo doméstico y la manutención sin justicia ni instituciones que la apoyen, no hay celebración.

El cariño de las hijas e hijos, nada más. No se festejan la parsimonia de los juzgados familiares ni los vericuetos legales que lejos de sancionar, consecuentan a los irresponsables. No hay celebración para quienes viven haciendo malabares entre la crianza, lo doméstico y la manutención sin justicia ni instituciones que la apoyen.

La tarde libre, las flores, los regalos de oficina no compensan la falta de políticas internas que cooperen en la crianza, los tratos diferenciados, la brecha salarial, la negación de oportunidades de crecimiento y hasta las cuotas médicas adicionales por maternidad. Nada qué celebrar cuando casi nada se ha hecho en educación, en salud ni en materia laboral. Ni el gobierno ni en las leyes se ve alguna intención de romper los estigmas del machismo.

¿Qué celebran las madres de las desaparecidas, de los secuestrados por el narco y la corrupción? ¿Quién acompaña a las madres de personas con discapacidad? Además de lo que demanda la rutina, el tiempo de activismo y tramitología porque sin su esfuerzo, su presencia constante, el sistema no responderá por sus víctimas.

La violencia contra las mujeres se ha incrementado en el encierro, más en Nuevo León, difícil saber si creció, se agravó o solamente es que se denunció una situación largamente normalizada. Por supuesto las promesas están en las campañas, en debates y discursos, defender a la mujer por ser lo más preciado: la que es el centro del hogar, la que cuida, la que nutre y consuela, es que se parece al prototipo de servidumbre trazado por el machismo.

Lo que escucho es una reproducción sistemática de los estigmas que discriminan y someten a la mujer al servicio del hogar y la familia, eso afirman con buenas intenciones quienes quieren gobernar. ¿Qué se puede festejar? A mí no me representa quien entrega flores y promete defender y no prevenir, tal vez no sabría ni qué prevenir porque no ve que la irracionalidad está en lo tradicional. ¿Por qué las tendrían que defender? ¿Qué hay en el modelo de convivencia que las trata como víctimas necesitadas de protección? Tampoco quiero un Congreso que reste libertades a las mujeres en aras de su bienestar. Indigna que utilicen el tema por popularidad, que exhiban su insensibilidad y demuestren su ignorancia.

No hay celebración en la comprensión tácita entre varones, ese hermetismo solidario cuando uno violenta, esa resignación y a veces admiración. Al agresor se le justifica porque las viejas son difíciles, complicadas, nadie las entiende, son necias como la fregada. Si una mamá decide repartir la carga doméstica y no se preocupa por la cena, ni se hace cargo de la plancha o la lavandería, entonces es irresponsable y complicada. Si una mamá involucra a los varones en las tareas de la casa y no se para a calentar las tortillas, al contrario, espera que ellos pongan la mesa, entonces es una mujer difícil que mal enseña, exhibe ese tipo de actitudes que ameritan un correctivo para que ellas entiendan.

Esto sucede hace siglos, se sabe porque se ha demostrado desde hace décadas. La verdad es que el gobierno y la iniciativa privada, los que ponen las reglas, poco se han esforzado para festejar a mamá.

Pdta: ¡Bravo a las nuevas generaciones que desmitifican el ensueño machista de la maternidad!

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