Monterrey

Carmelo Cattafi: La cooperación en los tiempos del SARS-CoV-2

La cuestión ética de las patentes de las vacunas va más allá de la cuestión de salud.

Era inevitable: cuando más se necesita cooperación, florecen los nacionalismos. El tradicional sistema de gobernanza internacional en materia de salud se descubrió vulnerable, con la Organización Mundial de la Salud sorprendida mientras dormía en su escritorio soñando de no depender del humor y bolsillo de sus miembros. Evidentemente, algunos estados que la conforman se dedican más a buscar nuevos nichos para ejercer influencia que cooperar e incidir positivamente en esta globalización del desorden.

Mientras las instituciones luchaban para no exponer a la sociedad a riesgos mayores de aquellos que se quieren salvaguardar, la vacuna se convirtió en la nueva moneda de cambio susceptible de ser descreditada a través de la desinformación. A pesar de que en algunos países como Australia o Vietnam no se necesitó de inoculación masiva para evitar contagios, el nacionalismo vacunal demostró sus efectos en todas partes, acentuando las desigualdades endémicas.

La falta de cooperación puso en claro que hay que valorar múltiples variables antes de tomar decisiones. Hemos asistido a críticas en todo el mundo hacia la torpeza institucional, la inmadurez de la gobernanza global y el poderío de las empresas farmacéuticas ligadas a lógicas de mercado insensibles a la tutela de los derechos fundamentales. La cuestión ética de las patentes de las vacunas va más allá de la cuestión de salud.

Hoy tenemos países que desde un principio sólo reciben vacunas que proceden de oriente, otros solo reconocen las occidentales, algunos como México aceptan indistintamente lo que se logre negociar. En la geopolítica de las vacunas, la UE que realmente pensó en la gobernanza global y el derecho universal al acceso a las vacunas, se puso en primera línea con el programa COVAX para garantizar que todos los países del mundo tengan dosis suficientes a vacunar el 20% de su población antes de que finalice el año 2021. Pero en este proceso cometió dos errores graves que generaron escasos resultados en su propio territorio: ignorar su torticolis que no le dejó ver que había vacunas que procedían de oriente y haber confiado en la honestidad del libre mercado.

Los nacionalismos han obstaculizado las estrategias para que la vacuna sea asequible y se pueda distribuir en todo el mundo y hoy seguimos presenciando a una carrera para poner identidad nacional a las patentes: Gamaleya Sputnik V, EpiVacCorona y CoviVac rusas; Sinovac, Sinopharm y CanSino chinas; BioNTech-Pfizer, Moderna y Janssen estadounidenses; CureVac alemana; Sanofi-GSK y Valneva francesas; AstraZeneca del Reino Unido; Covaxin de india; Soberana 02 y Abdala de Cuba. México aparece en el escenario mundial con la vacuna producida por Avimex y hasta la primera semana de mayo, de acuerdo con los archivos de la OMS existen 93 vacunas en fase de desarrollo clínico de experimentación, es decir, listas para utilizarse en ensayos clínicos en humanos y 184 fórmulas en desarrollo preclínico. Estos datos demuestran cuanto hizo falta juntar los recursos disponibles para optimizar la producción y distribución a nivel mundial, cuidando variables como precio, eficacia en evitar contagios, número de dosis inoculables, ubicación de las plantas de producción, gastos adicionales por el tipo de almacenamiento, y, lo más importante, la reducción de hospitalizaciones y muertes.

De acuerdo con los últimos datos consultados en Our World in Data, más de 60 países no tienen aún registro de personas completamente vacunadas y México, con más de 19 millones de inoculaciones ha vacunado completamente a más personas que Alemania, correspondientes a más de la población total de Chile o Israel. Si queremos cambiar las cosas, tendrá que ser mediante la cooperación, la solidaridad y el compromiso colectivo.

Por eso hay que celebrar las buenas prácticas, como la logística en el proceso de vacunación en el Estado de Nuevo León, donde el Operativo Correcaminos implementó una ejemplar estrategia multisectorial coadyuvado por instituciones y personas voluntarias muy comprometidas con su comunidad. Para apoyar en este proceso, nuestro deber es también combatir los actos de corrupción y denunciar conductas inapropiadas utilizando herramientas como la plataforma www.denunciacorrupcion.org de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey.

El autor es Doctor en Ciencias Sociales, miembro del SNI-Conacyt, especialista en Derecho Internacional, Política Internacional y Participación Ciudadana. Profesor del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey.

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