Monterrey

Patricia Fernández: Elecciones y deliberación

No bastan slogans atractivos ni ideologías reduccionistas.

Llevamos ya más de mes y medio de campañas electorales. Como en cada proceso electoral, nos hemos zambullido en un mar de promesas de que las cosas van a cambiar si llega al poder la persona que pide nuestro voto.

Las y los candidatos recurren, en el mejor de los casos, a referirnos su experiencia en el gobierno o, en el peor, a descubrirnos el lado oscuro de los contendientes, presentándonoslo como el mejor argumento para decidir nuestro voto. A muchas ciudadanas y ciudadanos esto únicamente termina por convencerles de que la política es una actividad sucia y corrupta, a sentirse desencantados de la democracia y a considerar inútil votar.

El filósofo alemán Habermas, en su Teoría de la Acción Comunicativa, nos advertía de la centralidad que la deliberación debería ocupar en una democracia. En la esfera pública, había de predominar una forma de construir la visión de nuestro futuro como sociedad a través del diálogo. Esto implica, por un lado, la capacidad de argumentar, de exponer las propias razones e intereses. No bastan slogans atractivos ni ideologías reduccionistas. Ni siquiera son suficientes buenas propuestas si estas son presentadas en un monólogo donde a la ciudadanía solamente le toca escuchar. Hace falta una comunicación de ida y vuelta. Este intercambio tiene dos condiciones: gozar de igualdad y libertad para participar en ese diálogo.

Un supuesto necesario, entre otros, para esta libertad e igualdad sería contar con múltiples fuentes de información que sean fácilmente accesibles para hacer posible el diálogo informado. En la era digital parecería que esta condición está salvada. La ciberdemocracia ha abierto nuevas avenidas para la comunicación política interactiva. Sin embargo, la sobreinformación y la estridencia de los mensajes, la posibilidad de comunicarse desde el anonimato, la facilidad para difundir razones débilmente argumentadas, pueden llegar a sofocar la reflexión tan necesaria en el ideal de la deliberación habermasiana.

Requerimos espacios para discutir los asuntos que nos conciernen a todos. No abundan este tipo de foros.

Sin embargo, esta lógica deliberativa es esencial para construir nuestro futuro en democracia. Porque el 6 de junio no ganará únicamente una persona; gana un proyecto de Estado, una visión particular de cuáles son los problemas más importantes y cómo vamos a abordarlos. Y es que detrás de cada proyecto de gobierno, nos dice la perspectiva constructivista, hay un discurso que intenta persuadir sobre qué problemas sociales merecen nuestra atención y cuál es la mejor alternativa de solución; qué grupos de la sociedad merecen la preocupación ciudadana y la ayuda del gobierno y cuáles no.

Pero ese discurso está construido no solo de hechos objetivos; también se compone de interpretaciones de los mismos a la luz de los propios valores e intereses. Por eso es necesario exponerlos. Presentar los argumentos y la información en la que se basan. Esto permitiría reflexionar y cuestionar las ideas y valoraciones que alimentan las agendas políticas.

A lo largo de las campañas, las y los aspirantes tienen oportunidad de exponer sus propuestas en diferentes foros. Pocos de estos, sin embargo, permiten hacerlo en un marco de verdadera deliberación. Algunos son propuestos por las instituciones educativas, lugares de formación de jóvenes -un importante sector votante-, quienes en su mayoría votará por primera vez. 

En la Universidad de Monterrey, para estas elecciones 2021, estudiantes y docentes crearon un foro de diálogo sobre temas de interés para la comunidad, previamente discutidos en mesas de reflexión. Durante la primera semana de mayo se llevan a cabo los diálogos con candidatas y candidatos a la alcaldía de Santa Catarina, Monterrey y San Pedro , así como a la gubernatura del Estado. La idea es escuchar pero también dialogar. Comunicación de ida y vuelta. “Diálogos UDEM X Nuevo León” quiere ser uno de esos espacios en que se construya una ciudadanía participativa y una democracia deliberativa.

La autora es directora de la Licenciatura en Ciencia Política y Gobernanza en la UDEM. Cuenta con un doctorado en Políticas Públicas con Especialización en Política Medioambiental por la Universidad Estatal de Oregon.

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