Si pudiéramos contrastar dos visiones en las últimas generaciones, podríamos usar la actividad laboral y su significado para las personas. Hasta fines del Siglo XX, muchas personas, primordialmente de las Generaciones Silenciosa y la de Baby Boomers, consideraban el trabajo como un castigo, como algo necesario para poder traer el pan a la casa. Una frase que ejemplifica esta visión es aquella que solían decir nuestros padres: “Qué tan malo será el trabajo que hasta te pagan por hacerlo”.
A partir de la Generación X, y en especial en las Generaciones de los Milenias y los Centenials, el trabajo ha dejado de ser un castigo y se ha convertido en un instrumento para la realización del ser humano. Si antes se buscaba la remuneración como el factor de motivación por excelencia, las nuevas generaciones buscan mayormente un trabajo que les brinde satisfacción, que sea significativo y que contribuya con el Mundo y con la sociedad. De la motivación extrínseca, pasamos a la motivación intrínseca.
En años recientes, la felicidad ha logrado posicionarse como un tema relevante en las empresas. Ya sea por el lado de la responsabilidad social que señala que las empresas deben de velar por el bienestar de los colaboradores o bien por el tema de los resultados operativos, en el cual se destaca la relación estrecha entre la productividad y la satisfacción de los empleados. Conceptos como Chief Happiness Officer o Gerentes de Felicidad han aparecido en las empresas como una alternativa para gestionar el bienestar de los empleados.
La pandemia ha provocado que las empresas retomen el tema del bienestar de una manera más decidida. Algo que lucía como una opción para generar mejores resultados, hoy se ha convertido en una necesidad. Cuando menos en el plano físico, las empresas deben de observar una serie de cuidados que en el pasado ni siquiera se imaginaban. Pero el cuidado del bienestar emocional ha surgido también como algo imprescindible. En una encuesta realizada por el Foro Económico Mundial y la empresa Ipsos, se encontró que el 56% de los trabajadores experimentaron ansiedad acerca de la seguridad en el trabajo, 55% encontró que los cambios en la organización y en la rutina del trabajo les generaba un estrés adicional y casi la mitad de los encuestados se sentían solos o aislados al trabajar desde casa.
La plataforma Friday Pulse, fundada por Nic Marks en Gran Bretaña, considera que la felicidad es, por excelencia, el indicador clave de desempeño de la gente. Según Nic, la felicidad puede predecir si los equipos o las organizaciones están construyendo un mejor futuro. Señalan que los empleados con una baja moral, son dos veces más propensos a dejar la empresa, un 28% menos productivos, tienen un nivel un 55% mayor de estrés y pueden reducir hasta en un 3% el valor de la acción de las empresas.
En un estudio publicado recientemente por el equipo de Friday Pulse se destaca la importancia de colocar al bienestar en el centro del quehacer de las empresas. Comparando los efectos de la pandemia que muestra el Reporte Mundial de la Felicidad 2021 y los resultados que presentan las empresas incorporadas a su programa de bienestar, indican que mientras las empresas en general sufrieron en un mes una caída en la felicidad de sus empleados del 30%, las empresas del programa sufrieron un efecto de solo el 18%. Más aun, para regresar al 90% de los niveles de felicidad que tenían antes de la pandemia, a las empresas en general les llevó 13 semanas, mientras que a las empresas participantes en su programa les llevó solo 3 semanas.
¿Qué opinan en Harvard al respecto? En un artículo del HBR denominado Making Joya a Priority at Work, los autores señalan que a pesar de que las empresas invierten grandes sumas para que la gente se conecte entre sí, los problemas de comunicación persisten debido a problemas emanados de la cultura empresarial. Sugieren que la felicidad y el regocijo pueden ser la solución a este problema de conectividad humana.
¿Cómo surge este regocijo en el negocio? Los autores identifican tres elementos: Harmonía, Impacto y Reconocimiento. La Harmonía se presenta al combinar adecuadamente las diversas habilidades y fortalezas de los miembros del grupo. Este trabajo en conjunto genera un Impacto positivo en el grupo. Los resultados positivos siempre brindan felicidad. Finalmente, el Reconocimiento alimenta el círculo virtuoso de alegría-éxito-alegría, muy necesario en los equipos de trabajo.
Si la felicidad es el fin último del hombre, es apenas lógico que se extienda esta aspiración hacia el ámbito laboral. Esto no significa que la seriedad y la productividad pasen a segundo plano. Por el contrario, un ambiente de regocijo y de felicidad brindará mejores resultados a la operación de las empresas.
¿No cree usted?