Monterrey

Luz Araceli González: Celebremos el Día de la Tierra

El 22 de abril es un día para concientizar respecto a la importancia de volver nuestros ojos a la preservación de nuestros hábitats.

A más de un año en que el Covid-19 ha ocupado las agendas nacionales e internacionales y que, a pesar de algunos datos positivos, no terminamos de transitar a una nueva normalidad y las amenazas por una tercera ola se intensifican en países como Brasil, India y algunos europeos como Francia, es momento de darnos un respiro y voltear a otros temas de suma relevancia… Es momento de recordar que un tema aún más prioritario requiere la atención global. Nos referimos a la crisis medioambiental y al deterioro progresivo de nuestro planeta.

El 22 de abril es ocasión propicia para celebrar y sobre todo concientizar respecto a la importancia de volver nuestros ojos a la preservación de nuestros hábitats. Este día se cumplen 50 años en que por iniciativa del senador estadounidense Gaylord Nelson se propuso instaurar el 22 de abril como el Día de la Tierra recogiendo así una serie de esfuerzos previos encausados por académicos, jóvenes universitarios y otras organizaciones que ponían en el centro de los debates y la discusión la ecología y la conciencia ambiental.

Como resultado de estas acciones, el gobierno norteamericano creó la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) la cual, leemos en su página “protege la salud de los seres humanos, el medio ambiente y los recursos naturales. Previene y controla la contaminación del aire y el agua mediante el desarrollo de estándares para la calidad del aire y las emisiones de automóviles, programas para asegurar la limpieza del agua e información sobre la salud ambiental”.

Este tipo de medidas se replicaron en distintos países al tiempo que esfuerzos multilaterales se fueron instituyendo tal y como ocurrió en 1972 con La Conferencia Científica de las Naciones Unidas también conocida como la Primera Cumbre para la Tierra, celebrada en Estocolmo en la que se adoptó una declaración que enunciaba los principios para la conservación y mejora del medio humano y un plan de acción que contenía recomendaciones para la acción medioambiental internacional. El cambio climático se visualizaba como una nueva amenaza para la supervivencia de la humanidad.

A esta primera conferencia de las Naciones Unidas siguieron un sinnúmero de encuentros, convenciones, conferencias, cumbres, tratados, protocolos, y demás iniciativas que incluso se han institucionalizado en agencias y programas del mismo sistema de la ONU como el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) o la Organización Meteorológica Mundial y otros instrumentos, entre los más recientes se encuentran los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) también formulados por la ONU que constituyen las metas de la Agenda 2030. Cabe recordar que la Asamblea General designó el mismo 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra a través de una resolución adoptada en 2009. Todos estos esfuerzos han girado en torno a una meta común: Preservar el medio ambiente y revertir su deterioro.

Nuestro país no ha estado al margen de estos esfuerzos, al menos desde el plano institucional. Ya desde los años cuarenta del siglo XX encontramos los primeros antecedentes de políticas ambientales con la Ley de Conservación del suelo y el agua, posteriormente se promulgó la Ley para prevenir y controlar la contaminación ambiental y en el mismo año de la Cumbre de la Tierra (1972) se instituyó en el marco de la Secretaría de Salubridad y Asistencia la Subsecretaría para el mejoramiento del ambiente.

Para la década de los ochenta se creó la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (1982) que más tarde (1992) pasó a ser Secretaría de Desarrollo Social al tiempo que se multiplicaron agencias, programas en materia medioambiental e incluso se creó la Procuraduría de Protección Ambiental (Profepa). Los cambios institucionales continuaron y en 1994 se creó la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca y para el año 2000 con los cambios en la Ley de la Administración Pública Federal se creó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales la cual subsiste hasta hoy… más allá del entramado institucional vale la pena preguntarnos cuál es el estado del medioambiente, la biodiversidad y la preservación de los ecosistemas en nuestro país y en el mundo.

El Covid-19 parece haber marginado muchos temas prioritarios. El cambio climático, el calentamiento global, la pérdida de la biodiversidad, la erosión de los suelos, la contaminación de la tierra, el aíre y las aguas del planeta apremian atención inmediata… Esperemos que este 22 de abril sea una invitación para volver nuestra atención y acción a agendas verdes ya que de no hacerlo los costos serán aún más altos que la pandemia actual.

La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.

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