Estimado lector, con la palabra clima en la presente columna no me refiero a la temperatura bipolar en Nuevo León, la calidad del aire, ni mucho menos a las campañas electorales en la entidad y otras regiones del país. Más bien quiero expresar algunos puntos sobre acontecimientos recientes que podrían mermar de alguna manera la reactivación económica, aunque sin pretender señalarlos con base a un orden de mayor a menor importancia.
INSEGURIDAD
Hace pocos días se publicaron los resultados del Ranking 2020 de las 50 ciudades más violentas en el mundo con base a homicidios dolosos en localidades con por lo menos 300,000 habitantes. Lamentablemente México destaca con 7 de ellas que se ubican dentro de las principales 10. No obstante, dentro de este fatídico resultado, también existen otras entidades de nuestro país dentro de este listado, que en conjunto con las antes señaladas, representan 36% de los resultados obtenidos.
En lo personal, este evento no puede pasar desapercibido y menos aún cuando en los primeros días de abril, el Departamento de Estado en los Estados Unidos emitió una alerta de seguridad para los ciudadanos norteamericanos que viajaran a entidades federativas del Noroeste de México. Lo anterior a raíz de actos de violencia en dicha región fronteriza.
Con base a este par de eventos, ¿qué señales estamos dando al mundo cada vez más globalizado en donde las noticias viajan en cuestión de segundos? Pero, sobre todo, este tipo de situaciones podrían modificar la aversión al riesgo de inversionistas y por lo mismo estos podrían optar por redirigir estos recursos a otros países. Lo anterior, independientemente de las tasas de interés actuales.
CRECIMIENTO E INFLACIÓN
En una columna previa escrita por un servidor, señalaba que no me extrañaría que pronto tuviéramos un crecimiento, simplemente por el efecto estadístico (también conocido como efecto rebote), tomando como referencia la drástica disminución que observamos del Producto Interno Bruto en 2020. En este contexto, diversos analistas han ido ajustando al alza las expectativas de crecimiento, aunque desgraciadamente también han proyectado aumentos en la inflación, incluso por encima del rango máximo de Banco de México (Banxico).
Al respecto, no descarto las proyecciones de los analistas. De hecho, coincido con dichos ajustes. Simplemente me preocupa que, al descontar la inflación, en caso de que esta siga su tendencia al alza, podríamos tener un crecimiento marginal del PIB e incluso terminar el año en términos negativo bajo este enfoque.
Además, no puedo dejar de mencionar que, con base a estadísticas del CONEVAL, la población con niveles de pobreza en México tuvo un repunte considerable, principalmente por la pandemia del COVID-19. A diferencia de la población con mayores ingresos, diversos estudios concluyen que la inflación podría considerarse como una clase de impuesto que afecta principalmente a quienes constituyen la base de la pirámide.
BANCA DE DESARROLLO
Otro dato relevante que recientemente fue publicado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) es que, en conjunto, la cartera total y las garantías otorgadas por parte de la Banca de Desarrollo (Nafin, Banobras, Bancomext, SHF, Banjército y Banco del Bienestar) al cierre de 2020 reportaron 2.7% y -5.8% anual, respectivamente. Ambas cifras en términos reales, es decir, descontando inflación. Tomando en consideración, las afectaciones económicas por COVID-19, probablemente usted estimado lector pueda sacar su propia conclusión sobre la participación de la banca de desarrollo,
CONCLUSIÓN
Con lo expuesto y, probablemente se puedan agregar otros factores no mencionados por la limitante de espacio, considero que debemos de tener muy claro que ojalá la situación económica en todo el país fuera similar a la de Nuevo León o las grandes urbes. Sin embargo, vivimos en un país lleno de contrastes y que, a título personal, desafortunadamente la brecha se ha ido incrementando
El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas no necesariamente coinciden con la entidad en la que labora.