Monterrey

Sara Lozano: Campañas del enojo

El reto será liberarse del enojo, votar por las propuestas mejor articuladas, indistintamente del color del partido.

Ayer escuché una charla sobre la psicología política, los sentimientos detrás del discurso y el ejemplo fue Trump. Mientras hablaba de pertenencia, sentido de identidad nacional, apelaba al enojo. Ese sentimiento abrasivo que no deja espacio para el diálogo, lo que menos le importa es hacerse/cambiar una opinión porque ya la tiene; y se enfoca en destruir, aniquilar aquello que le causa(ó) dolor, indignación, humillación, ¡vaya usted a saber qué más! Y así están hablando en muchas campañas.

Después de un año de pandemia la furia parece estar a flor de piel y algunos candidatos lo están explotando o lo van a hacer con tal de ganar puntos en las encuestas. Tal vez les resulte efectivo, pero no es ético, porque las campañas deberían ser para debatir propuestas, ideas, soluciones; para ver en acción a esa persona que quiere gobernar o legislar. Sorprende el número de quejas y lamentos articulados magistralmente en los discursos de campaña para que generen indignación a la vez que solidaridad.

En Nuevo León todavía se viven las consecuencias de haber creído en una campaña que se dedicó a desacreditar a los partidos políticos. Y cómo no estar de acuerdo, las instituciones partidistas y sus élites se dedicaron a dar misa entre curas por muchos años. Es muy fácil estar de acuerdo con las críticas que hizo Jaime Rodríguez durante su campaña, se votó por él, y en menos de tres meses empezó a romper las promesas hechas, basadas en la negación y no en la proposición.

A nivel nacional, la exaltación del enojo tiene más de tres años zumbando en la política, a dos meses de las elecciones el ambiente está muy turbio, una u otra candidatura para elegir lo menos peor. Entre tanto ruido de la desacreditación no se alcanzan a oír las campañas con propuestas, o es tal enojo que simplemente no se quieren escuchar.

Y hay que tomar una decisión, el voto es un aval que se le da a una persona para que hable y actúe por mí, para que disponga del dinero público a mi nombre, para que haga las leyes o las corrija. Ecología, democracia directa e inclusión son los tres asuntos que me interesan para el Congreso Local; contaminación, transporte público y escuelas dignas son los temas para la gubernatura. Para la alcaldía me interesa las propuestas de lugares públicos que permitan la convivencia entre vecinos, que se fortalezcan las herramientas digitales y los reglamentos municipales para más participación y sobre todo la participación que le interesa a la ciudadana, no sólo las que convoca el municipio.

La seguridad, la pandemia son temas de los que todos van a hablar sin que en el fondo haya mucho más qué decir. Me interesan las propuestas sin frases trilladas y la sencillez en el discurso, a pesar de la complejidad del sistema. Estoy buscando propuestas que rompan patrones, que se centren en la comunidad y dentro de la ley porque de quejas y críticas ya se oye suficiente.

El reto será liberarse del enojo, votar por las propuestas mejor articuladas, indistintamente del color del partido. Por cierto, no me convence ningún eslogan de campaña para la gubernatura, demasiado generales para tener sentido.

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