Monterrey

Marco Pérez Valtier: Sigue operando el Fondo de Desastres Naturales

Marco Pérez Valtier Marco Pérez Valtier

Contrario a lo que han estado señalando algunos editorialistas de la localidad, en el sentido de que se extinguió el Fondo de Desastres Naturales, y que esto deja sin apoyo federal a los Estados y los Municipios ante emergencias asociadas a contingencias y a fenómenos de la naturaleza, como el reciente incendio en las sierras de los Estados de Coahuila y Nuevo León, la realidad es que solo se extinguió el Fideicomiso de dicho Fondo, más no así el propio Fondo de Desastres Naturales.

De hecho, además del FONDEN, hay otro Fondo en el Presupuesto de Egresos de la Federación, dedicado a la “Prevención” de Desastres Naturales, el FOPREDEN, que también sigue operando normalmente, y para 2021, les fueron asignados $8,727.3 millones de pesos, y $200.0 millones de pesos respectivamente, consignados en el Ramo 23 de Provisiones Salariales y Económicas.

Para entender bien esta situación, es conveniente explicar la mecánica operativa de los recursos asignados presupuestalmente, y el papel de los fideicomisos en este contexto, ya que por disposición presupuestal, si no llegan a devengarse parte de los recursos asignados a un objeto de gasto, dichos recursos quedan cancelados, y si ya se les hubieran transferido a las unidades administrativas, éstas deben reintegrar los fondos a la Tesorería de la Federación.

Por esta razón, la figura del Fideicomiso se hizo muy popular, como un mecanismo para evitar “perder” recursos presupuestales no gastados, ya que con el solo hecho de transferirlos a un fideicomiso, se consideran “devengados” y consecuentemente, no se pierden, quedando disponibles para ser erogados aún en otro ejercicio fiscal.

Por la naturaleza de los apoyos de FONDEN, los cuales solo se erogan si ocurren siniestros que dañen la infraestructura física en Estados y Municipios, este mecanismo para no perder los recursos asignados en el presupuesto de cada año, es el idóneo para incluso constituir una reserva que pueda servir para gastos superiores a los presupuestados en un año.

De esta manera, si en un año en particular no se registraban siniestros a los cuales asignar el presupuesto de FONDEN, los recursos no gastados se transferían al Fideicomiso FONDEN (el cual se constituyó en 1999) y se hacía un ahorro para poder enfrentar emergencias en años futuros, que superaran el monto de recursos aprobados para ese año.

Para finales de 2020, según el reporte correspondiente a los Fideicomisos Públicos, incluido en el informe de las finanzas públicas al cuarto trimestre del año pasado, los recursos remanentes en el Fideicomiso FONDEN, ascendían a $27,602.2 millones de pesos, y esos recursos regresarían al Gobierno Federal al extinguirse dicho Fideicomiso.

Ciertamente, que los Estados y Municipios perderían el acceso a esos fondos federales “ahorrados” en caso de presentarse emergencias de desastres naturales, pero la cobertura contemplada en el Presupuesto de Egresos de la Federación, de casi nueve mil millones de pesos para este año 2021, sigue disponible.

Por lo expuesto hasta aquí, queda de manifiesto que al eliminarse el Fideicomiso FONDEN, ya no habría un mecanismo de “ahorro” que permitiera conservar los recursos presupuestales no gastados, en un ejercicio en particular, y necesariamente tendrían que ser reintegrados a la Tesorería de la Federación, perdiéndose estos recursos.

De tal suerte, se debe proponer a la Secretaría de Hacienda que modifique las actuales reglas de operación del FONDEN, para evitar, que en caso de sub ejercicios, se pierdan estos recursos, y se disponga que en el mes de diciembre de cada año, de haber recursos no devengados en este Fondo, se distribuyan entre las Entidades Federativas, aplicando algún criterio por definir, evitando así que se regresen estos recursos a la TESOFE.

Otra alternativa, sería que con estos recursos se paguen los seguros de daños catastróficos de todas las Entidades Federativas, los cuales servirían para amortiguar el impacto en las finanzas locales, ocasionado por desastres naturales, y que además es un requisito para acceder al apoyo federal de FONDEN.

Obviamente, el Fideicomiso FONDEN no tenía por qué ser incluido en los Fideicomisos a extinguir, ya que sí cumplía precisamente con el objetivo de “ahorrar” recursos presupuestarios no devengados, para ser aplicados en ejercicios posteriores, y para nada se puede hablar de “corrupción” ni de malos manejos.

Ciertamente que si había casos de Fideicomisos que no cumplen con el objetivo de preservar recursos no devengados, y que hay claras pruebas de malos manejos y de corrupción, lo conducente es una operación con bisturí, y no con hacha, donde pagan justos por pecadores.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.


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