La historia de la CDMX está ligada a sus restaurantes, taquerías y pequeños comercios. Hoy, uno de esos capítulos llega a su fin con el cierre de la Frutería Pepe, que durante 40 años mantuvo abierto su negocio en Polanco.
La razón es la gentrificación en esta colonia, una de las más exclusivas de la capital. Así lo explicó la dueña del negocio, que durante décadas se consolidó como el último negocio de barrio de frutas y verduras en su tipo en la zona, ubicado a unos pasos de la Avenida Presidente Masaryk.
Aunque no se trata de un adiós definitivo, Sthefany Lourdes Bonifacio, encargada del lugar, informó que deberá mudarse para continuar con las ventas que sostienen los gastos de su familia.

¿Por qué cierra la Frutería Pepe en Polanco?
La Frutería Pepe es, según sus responsables, una víctima más de la gentrificación en la Ciudad de México. Los propietarios del inmueble incrementaron la renta de manera exponencial, cerca de un 80%.
El aumento llegó sin previo aviso y, además, no hubo margen para negociar un nuevo contrato o alcanzar algún acuerdo.
“Son rentas muy elevadas: 100 mil pesos, 120 mil pesos, traspasos de 3 millones, el 10% de ventas. Para algo como nosotros es imposible estar dentro de la zona local”, declaró Sthefany Lourdes en entrevista con N+.
“Le pedíamos el año completo, pero nos dijo que no, solo dio hasta febrero (…) preguntamos si había algo más que hacer, subir la renta, algo, pero no, solo dijo ‘me tienen que entregar el local’ y ya”, agregó para Animal Político.

¿Cuál es la historia de la Frutería Pepe?
La Frutería Pepe, ubicada cerca de Presidente Masaryk, en Polanco, comenzó hace cuatro décadas, cuando el padre de Sthefany Bonifacio instaló un puesto ambulante en la calle. “La gente hacía su mandado y todo (…) pero después las autoridades ya no lo dejaron estar ahí”, relató para Animal Político.
Para continuar con la actividad, el señor Bonifacio adquirió una camioneta y comenzó a vender desde la parte trasera del vehículo.
Con el fin de evitar problemas con las autoridades, acudió a las instancias correspondientes para solicitar un permiso especial que le permitiera colocar una estructura metálica.
Tras casi 20 años, surgieron nuevamente conflictos con el comercio ambulante; sin embargo, en esa ocasión se le brindó la oportunidad de rentar un local en la misma zona.
El señor Bonifacio atendió el establecimiento hasta 2020, cuando enfermó de Covid-19 y falleció a causa del virus.

Después de su muerte, Sthefany tomó las riendas del negocio en la capital. Seis años después de comenzar a encargarse de la venta de frutas y verduras, recibió la orden de desalojo.
“Me gusta mucho, pero sí fue una situación fuerte porque yo no sabía trabajar un negocio; aprendí a continuar el legado de mi papá, que en su momento le costó mucho (…) Queremos ver si hay forma de que en una esquina nos coloquen con una estructura… no buscamos el ambulantaje común, sino algo que no afecte la imagen de la zona”, contó.
En otra entrevista con N+, la comerciante explicó que uno de sus clientes les ofreció un nuevo local cerca de un restaurante en Polanco llamado Un Lugar de la Mancha, ubicado en la calle Esopo.







