El socio de Goldman Sachs que se convirtió en ‘agente doble’ por lavado de dinero
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El socio de Goldman Sachs que se convirtió en ‘agente doble’ por lavado de dinero

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El socio de Goldman Sachs que se convirtió en ‘agente doble’ por lavado de dinero

Tim Leissner, exsocio principal de la institución financiera en el sureste de Asia, ayudó a canalizar 2.7 mil mdd en sobornos para ganarle a Goldman un negocio en Malasia.

Por John Gapper
15/11/2018
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Ilustración de Ismael Angeles

Goldman Sachs se ha enfrentado a numerosas crisis durante su existencia, pero ninguna más impactante que la del caso de Tim Leissner, su exsocio principal en el sureste de Asia. Se supone que Wall Street lleve transparencia a los mercados emergentes, no que facilite la corrupción.

Leissner, quien admitió haber lavado dinero y cometido soborno, fue increíblemente corrupto. Él se declaró culpable de conspirar con Jho Low, un extravagante facilitador de negocios, para ganarle a Goldman un papel principal en la financiación de bonos por un valor de 6.5 mil millones de dólares para 1Malaysia Development Berhad (1MDB), un fondo soberano de inversión de Malasia. Leissner también ayudó a canalizar 2.7 mil millones en sobornos, incluyendo 4 millones de dólares en joyas para la esposa de un funcionario. Low mantiene su inocencia.

Ante el tribunal, él afirmó que ocultar hechos del personal de cumplimiento y legal de Goldman para evitar que se bloquearan tratos estaba “muy alineado con su cultura”. Si eso es cierto, Goldman ha perdido su honor. Incluso si es falso, habla desfavorablemente de la aclamada “federación” del banco — sus grupos de finanzas, de gestión de riesgos y legales — que él los haya engañado tan fácilmente.

El caso de 1MDB ofrece una lección más amplia. Los bancos y las empresas de servicios profesionales se han expandido alrededor del mundo durante las últimas tres décadas, ofreciendo profesionalismo y probidad a las economías conforme se han liberalizado y se han unido a los mercados globales. Los asesores también han ganado mucho dinero; Goldman acumuló 600 millones por su trabajo en tres emisiones de bonos de 1MDB.

Pero el fiasco de Goldman en Malasia, y la humillación de McKinsey en 2016 por sus relaciones con una empresa sudafricana con conexiones políticas, muestran cómo evaluaron incorrectamente los riesgos de tratar con gobiernos corruptos. En lugar de elevar el nivel ético, los proveedores occidentales han permitido que sus nombres se manchen al precipitarse para lograr acuerdos con personas que debían haber evitado a toda costa.

Vender consejos no debería implicar vender el alma, pero ése fue el destino de Leissner en Malasia. Otros dos ejecutivos de Goldman se han visto involucrados en el caso, uno de ellos acusado de participar en sobornos que fueron lavados en bienes raíces de Nueva York, en pinturas e incluso en financiamiento para la película “El lobo de Wall Street”. Éstas son historias que no se podrían haber inventado.

Bienvenido a los mercados emergentes, donde una persona al borde de la red del banco encarna su reputación, y se le puede pedir que haga cosas dudosas para conseguir negocios. Es una versión del problema que enfrentan todas las agencias de inteligencia: un agente secreto se convierte en un agente doble.

Ha habido suficientes escándalos para hacer reflexionar a todos los bancos y consultoras. Demasiados consultores y banqueros se encaminaron hacia Kuala Lumpur, Johannesburgo y otros lugares pensando en lo que podían ofrecer, no en cómo pudieran verse afectados. El Sr. Leissner primero se integró a Goldman y luego a 1MDB