En el continente americano se prevé que entre este año y el próximo se lancen 18 nuevas aerolíneas, a pesar de que la emergencia sanitaria del coronavirus hizo desaparecer a firmas como Interjet en México, Avianca Perú, LATAM Argentina y One Airlines en Chile, además de llevar a la reestructuración de Aeroméxico y Avianca de Colombia.
De acuerdo con la consultora IBA, que provee datos, inteligencia y asesoría en aviación, alrededor de 130 aerolíneas nuevas prevén comenzar a operar en el mundo en los siguientes dos años, de las cuales, cerca del 24 por ciento se concentrarán en América, 39 por ciento en Europa, 21 por ciento en Asia, 11 por ciento en África y 3 por ciento comenzarán a operar en Medio Oriente.
Aunque la consultora no menciona el nombre de las líneas aéreas que ‘aterrizarán’, se sabe del nacimiento de la colombiana Ultra Air, encabezada por Willliam Shaw, exCEO de la desaparecida Interjet, además de Ecuatoriana Airlines, que comenzaría a volar en octubre, a las que se sumarán VLU en México y Volaris El Salvador, que se lanzaron este año.
Así como las brasileñas Nella e ITAperimir, que aunque nacieron a finales de 2020, prácticamente no pudieron despegar por la pandemia.
“Muchas de estas nuevas aerolíneas formularon sus planes de negocios antes del inicio de la pandemia COVID-19 y se están enfocando en los segmentos de mercado regionales y de corto recorrido” indicó la consultora con sede en Inglaterra.
Las nuevas aerolíneas se enfocarán, principalmente, en los mercados domésticos o de corto alcance.
Carlos Ozores, vicepresidente y director de Aviación en ICF, una consultora especializada en la industria precisó que en el continente comenzarán a aparecer algunas líneas aéreas debido a que las barreras de entrada son bajas: hay una oferta fuerte de aviones, que están en tierra y poca demanda de naves nuevas, lo que hace más sencillo obtener flota a precios bajos.
“Es un momento en el que vamos a ver más aerolíneas entrar al mercado, las barreras de entrada son bajas, el precio para obtener aviones es bajo, no solo los aviones también los seminuevos por los nuevos que no tienen tanta demanda”, indicó Ozores en entrevista para El Financiero.
En Estados Unidos ya hay aerolíneas que iniciaron operaciones aprovechando las oportunidades que dejó la pandemia, como Breeze fundada por David Neeleman, el mismo que echó a volar a JetBlue.
Ozores añadió que la estrategia de esta aerolínea, que inició operaciones en mayo de este año, consiste en conectar ciudades secundarias en la Unión Americana de forma directa, con una estructura de costos baja gracias al uso de la flota de A220, una aeronave con bajos costos operativos, mayor alcance.
En Brasil, por ejemplo, comenzó a operar también la aerolínea ITA, una empresa de bajo costo que encontró en el aeropuerto de Guarulhos su centro de operaciones para viajes al interior de ese país suramericano.

Aerolíneas de bajo costo traerán competencia y presión
Las nuevas empresas tienen una característica compartida: iniciarán operaciones con bajos costos, aumentando la competencia en la región y sus países de origen, pero, a su vez, presionarán a las líneas aéreas tradicionales, que atraviesan reestructuras financieras.
Para José Ricardo Botelho, director general de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), la aparición de nuevas líneas de bajo costo beneficia la competencia en la región y permite que un mayor número de ciudadanos accedan a servicios aéreos.
“Siempre se va a apoyar la competencia, es buena para la población y para todos, incluso para aquellas aerolíneas que están en el mercado porque es la competencia en donde una empresa tiene condiciones de parar y tornarse más efectiva”, indicó el CEO de la ALTA, cuyos agremiados pertenecen mayormente al segmento legacy.
La aparición de nuevas aerolíneas complicará la recuperación de las tres grandes de la región: Aeroméxico, Avianca y LATAM, todas ellas en procesos de reestructura financiera bajo el capítulo 11 de la Ley de Bancarrota en Estados Unidos.
Las tres empresas modificaron sus enfoques para ofrecer viajes a sus pasajeros con precios y estructuras más parecidas a las de una línea de bajo costo, pero esto podría ser perjudicial, debido a que estas líneas aéreas tienen costos, como las nóminas, mucho más altos debido a la antigüedad de sus empleados, que les impiden competir de forma efectiva con las low-cost.
Jonathan Norman, director de aeropuertos y aerolíneas para Frost&Sullivan, empresas como Avianca carecen de una reestructura financiera clara, ya que buscan migrar al bajo costo, una flaqueza que sería aprovechada por otros jugadores de la industria aérea.





