Las principales debilidades de la calificación crediticia de México, en “BBB”, con perspectiva estable, son por condiciones internas, como un crecimiento económico deficiente a largo plazo, problemas operativos y financieros en las empresas estatales, así como una carga de la deuda soberana al alza, alertó S&P Global Ratings.
En un análisis, abundó en que el bajo crecimiento económico del país se basa en problemas de seguridad interna, inversión inadecuada en infraestructura física, la competencia de China a medida que se convirtió en una superpotencia manufacturera en las últimas tres décadas y las deficiencias en las políticas económicas internas.
“En los últimos años, la baja inversión del sector privado ha limitado el crecimiento, lo que refleja en parte una relación tensa entre el gobierno y el sector privado. Es poco probable que la inversión repunte significativamente debido a que una reciente reforma judicial ha aumentado la incertidumbre jurídica en México”, alertó.
Además, señaló que, a pesar de que México está unido comercialmente a Estados Unidos y Canadá con el T-MEC, nuestro país ha tenido un desempeño económico más débil que el vecino del norte pese a las oportunidades creadas al obtener un acceso favorable a la economía más grande del mundo.
Además, S&P ahondó en que las finanzas públicas de México se han erosionado gradualmente a lo largo de los años. Incluso, refirió que el desempeño fiscal y de deuda del soberano es vulnerable a los débiles perfiles financieros de las empresas estatales de energía, aunque el soberano no garantiza directamente su deuda.
“Seguimos considerando casi segura la probabilidad de que el soberano brinde un apoyo extraordinario a Pemex y CFE, como se refleja por el reciente apoyo que les ha provisto”.
No obstante, destacó que la fortaleza de México radica en su flexibilidad externa y monetaria, gracias a reformas que han reducido su vulnerabilidad a los shocks externos y han creado un tipo de cambio flexible y una política monetaria creíble que podría estabilizar la economía.
S&P Global Ratings proyectó que la economía de México se expandirá poco más de 1.0 por ciento en 2026, después de un crecimiento menor que ese nivel el año pasado, una tasa de crecimiento comparativamente baja que refleja debilidad estructural.
S&P anticipa que podría subir la calificación de México
La agencia resaltó que podría subir las calificaciones de México si una gestión política y económica efectiva impulsa la inversión y eleva la baja tasa de crecimiento económico per cápita de México, así como la implementación de medidas para impulsar la flexibilidad presupuestaria, reconstruir los amortiguadores fiscales y ampliar la base tributaria no petrolera.
En cambio, si no se logra reducir y contener oportunamente los déficits fiscales, la carga de la deuda pública general y la carga de intereses resultan mayores que las esperadas, junto con finanzas públicas más débiles, combinadas con el riesgo de un mayor apoyo extraordinario a las empresas estatales Pemex y CFE, podrían derivar en una baja de la calificación.




