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8 cosas que aprendimos con la reapertura del Estadio Banorte rumbo al Mundial 2026

La reapertura del Estadio Banorte con el amistoso México vs. Portugal dejó varias conclusiones sobre el inmueble que albergará la inauguración del Mundial 2026 en la Ciudad de México.

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El Estadio Banorte reabrió sus puertas rumbo al Mundial 2026. (Fotos: IA Gemini, Shutterstock / Cuartoscuro.com).

México empató 0-0 con Portugal en el partido de reapertura del Estadio Banorte, el cual estuvo marcado por varias ‘rojas’, como un fallecimiento, caos vial, un grito prohibido y abucheos. Fue un experimento realista rumbo al Mundial 2026.

El Estadio Azteca albergó los Mundiales de 1970 y 1986; había permanecido cerrado desde mayo de 2024 para adecuaciones de cara a la próxima Copa del Mundo, cuando tendrá el nombre de Estadio Ciudad de México y albergará cinco encuentros: tres de fase de grupos y dos de eliminación directa.

Con visores de la FIFA y presencia de autoridades locales, el México vs. Portugal permitió observar el funcionamiento del recinto renovado, la logística de acceso y transporte, así como el ambiente de los aficionados en un evento de alta demanda; dejó evidencia concreta sobre lo que funciona y lo que aún requiere ajustes.

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El seleccionador de Portugal, el español Roberto Martínez, durante el amistoso ante México en la capital mexicana. EFE/Alex Cruz

1. Infraestructura funcional, pero dependiente de conectividad digital

Varios aficionados reportaron fallas en lectores digitales, asociadas a interrupciones en la señal de internet, lo que retrasó el ingreso en distintos puntos del inmueble y dificultó la compra de alimentos y bebidas en el Estadio Banorte.

En algunos casos, los asistentes ingresaron con el partido ya iniciado. Testimonios en redes sociales sociales señalaron esperas prolongadas y desorganización en filas.

2. Experiencia desigual según ubicación dentro del estadio

Otro punto identificado fue la visibilidad en ciertas localidades. Específicamente, en zonas detrás de las porterías de la primera fila del Estadio Banorte, aficionados expresaron que los anuncios de publicidad electrónica obstruían la vista del terreno de juego.


Para el partido, los precios de los boletos oscilaron entre 500 y 9 mil pesos. Las secciones Norte 100 y Sur 100, ubicadas detrás de las porterías, alcanzaron costos de hasta 3 mil 800 pesos; mientras que zonas premium superaron los 8 mil pesos.

3. Comportamiento del público: un factor de riesgo

Durante el partido se registró el grito homofóbico en al menos dos ocasiones. Este tipo de comportamiento ha sido objeto de sanciones por parte de FIFA en torneos anteriores, por lo que su persistencia representa un foco de atención.

Además, se escucharon abucheos a los jugadores, sobre lo cual han opinado comentaristas como David Faitelson: “Como mexicano, me siento orgulloso de que, al menos en futbol, la tribuna de un estadio sea capaz de expresarse con absoluta libertad… Abuchear a la selección mexicana debe ser un derecho del aficionado mexicano…Si el equipo lo merece o no, es un asunto de interpretación y gustos".

4. Cancha y estándares FIFA: el activo mejor evaluado

En términos técnicos, el terreno de juego fue uno de los elementos más sólidos. El césped fue instalado semanas antes del evento y contó con supervisión directa de personal asignado por FIFA.

La preparación anticipada responde a estándares internacionales, donde el estado del campo es un factor determinante en la calidad del espectáculo. El inmueble, además, estrenó asientos y mejoró el juego de luces y sonido.

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Carlos Rodríguez (i), de México, disputa un balón con Pedro Neto (c), de Portugal, durante el amistoso en el remodelado estadio Azteca, ahora llamado Banorte, de Ciudad de México. EFE/José Méndez (José Méndez/EFE)

5. Movilidad condicionada por manifestaciones

El partido no solo activó protocolos internos, también puso a prueba la relación del estadio con su entorno.

Las manifestaciones cerca del Estadio Banorte generaron retrasos en la llegada de aficionados, lo que afectó la logística de transporte. El uso del Tren Ligero y rutas de autobuses habilitadas permitió mantener flujo constante, aunque condicionado por cierres viales y controles de acceso.

“Nuestra intención no es detener el Mundial, sabemos que la gente se quiere divertir, lo que queremos decir es que mientras adentro celebran, nosotros afuera lloramos la desaparición de casi 6,000 familiares en la Ciudad de México y casi 134,000 en el país”, expresó una de las madres buscadoras que participó en el bloqueo de calles en las inmediaciones del Estadio Azteca.

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Diversos colectivos de personas desaparecidas protestaron horas antes de la reinauguración del estadio Banorte. FOTO: ROGELIO MORALES/ ESPECIALES/CUARTOSCURO.COM (Rogelio Morales Ponce)

6. Seguridad: protocolos amplios, pero con un incidente crítico

El operativo en las inmediaciones del inmueble incluyó aproximadamente 10 mil elementos de seguridad.

A nivel general, no se reportaron incidentes masivos; sin embargo, el fallecimiento de un aficionado en el Estadio Banorte marcó el evento.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó: “Un aficionado en estado de ebriedad intentó bajar del segundo al primer nivel brincando por la parte externa, lo que provocó que cayera hasta la planta baja”.

La Fiscalía General de la Ciudad de México investiga la muerte en el Estadio Banorte con peritos especializados en criminalística, fotografía y medicina forense.

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Una persona murió en el Estadio Banorte. (Foto: Cuartoscuro.com). (Rogelio Morales Ponce)

7. Precios de comida y bebidas al nivel de otros eventos deportivos

Los precios de alimentos y bebidas dentro del Estadio Banorte, durante el partido México vs. Portugal, se colocan en niveles comparables a los de otros eventos masivos en la capital, como el Gran Premio de México de Fórmula 1 en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

Por ejemplo, una cerveza dentro del estadio puede alcanzar 190 pesos, o 270 pesos si se pide preparada como michelada, mientras que en el Gran Premio de México una cerveza Heineken sencilla (355 ml) tiene un precio cercano a 105 pesos y una doble cuesta 210 pesos.

En comida ocurre algo parecido. En el Estadio Banorte los platillos mexicanos se venden entre 110 y 250 pesos, con ejemplos como tacos desde 150 pesos por tres piezas o machetes por 250 pesos. En el Autódromo Hermanos Rodríguez, durante el fin de semana del Gran Premio, el precio promedio de un platillo ronda 250 pesos, con opciones accesibles entre 150 y 200 pesos y otras más elaboradas que pueden acercarse a 395 pesos.

8. México se defendió ante un rival potente

En el plano deportivo, el empate sin goles reflejó un partido disputado en la media cancha, con pocas oportunidades claras. Javier Aguirre se mostró satisfecho con el resultado: “Creo que estos jugadores pasaron esta prueba de fuego. Hay que tener pantalones, que el jugador no se esconda y al final estos jugadores no se escondieron ante un equipo top como es Portugal”.

En tanto, Roberto Martínez, DT de Portugal, destacó: “Me voy satisfecho con la preparación de cinco días que tuvimos y el resultado ante un rival importante en una altura como la de México. Fue un partido exigente; desde nuestro punto de vista era interesante ver si un equipo con siete sustituciones en el descanso podía seguir ejecutando conceptos y lo que vi, me gustó“.

Con información de EFE y AP

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