Opinión

Yendo más lejos, con los propósitos de año nuevo…

    
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2017 2018

El velerista pesimista se queja
porque el viento está en contra, el
optimista espera a que cambie y
se ponga a favor;
el realista ajusta sus velas para
aprovechar el viento que tiene…


Es ya muy tradicional que, al inicio del año, hagamos propósitos…, de año nuevo, tradicionalmente también un gran porcentaje de quienes los hacemos…, no los cumplimos.

En esta ocasión tratemos de enfocarlos de manera diferente pensando que no basta solamente con hacerse propósitos, sino que hay que acompañarlos de medios y de recursos, de acciones y de maneras 'diferentes' de enfrentar las cosas, para que los propósitos puedan alcanzarse.

Algunas ideas al respecto:
1. Elegir propósitos, difíciles, pero alcanzables. No se trata simplemente de decidir qué hay que hacer, o de señalar lo que queremos hacer, se trata de ver primero si elegimos bien (es decir si lo elegido es algo realizable, realístico y hasta optimista). Puede ser que nos guste mucho nadar y que nos hayamos impresionado viendo a Michael Phelps; sin embargo, pensar en obtener ocho medallas de oro en la próxima Olimpiada se antoja bastante difícil, en un grado de dificultad cercano a lo imposible. No obstante (y aunque también es bien difícil para quien actualmente no lo hace), proponerse nadar cuatro o cinco veces a la semana es más alcanzable.

2. Acompañar los propósitos con un plan de acción (serie de acciones a efectuar que nos permitan llegar más lejos, abarcando más, profundizando mejor) para que el propósito se 'dé'. En este plan de acción es posible que requiera poseer (y si no se poseen hay que ver si se pueden desarrollar) algunas habilidades. Un amigo mío siempre quiso correr un maratón, un día entro a una librería y vio un libro intitulado Usted puede correr un maratón, lo compró, pero no se detuvo ahí, siguió el plan propuesto y a los 52 años de edad corrió un maratón, el propósito ya lo tenía, el libro le permitió tener el plan (el cómo)

3. Enlistar los recursos necesarios para llevar a cabo el plan de acción, y obtenerlos si no se cuenta con ellos. No basta con el plan de acción, que son las actividades a realizar, se requieren también ciertos recursos. Si quiero aprender un nuevo idioma, el plan de acción me llama a tomar clases, pero necesito también recursos, como por ejemplo un lugar donde estudiar, una computadora para hacer ejercicios de lingüística, una mesa de trabajo bien iluminada y ventilada para leer y escribir, tiempo determinado por anticipado para dedicarme a lograrlo, etcétera, etcétera.

4. Proponerse revisiones periódicas (anotarlas en la agenda) para medir si se va avanzando en la realización del proyecto, se trata de medir, pues como afirma mi colega Antonio Casanueva, “lo que se mide es lo que se consigue” (y podríamos añadir: lo que no se mide…, pues no).

Una reflexión de 'conjunto'. A veces hay que pensar no sólo en la dimensión lineal que va de donde estoy ahora y a donde quiero llegar; conviene agregar la dimensión de las capacidades, ver cómo las iré adquiriendo, conviene incluir también la dimensión de la adecuación al siempre cambiante entorno, donde soluciones muy bien estructuradas pueden resultar inoperantes o hasta fallidas porque los supuestos con las que fueron hechas cambiaron. También es conveniente incluir la dimensión del tiempo, pensado en él no sólo como el desgaste que vemos que se da en algunas personas, sino considerando también al tiempo como la dimensión en donde surgen (y desaparecen) elementos nuevos, tendencias distintas, maneras de hacer las cosas (tecnologías), gustos y hasta segmentos enteros (repito, que pueden aparecer o desaparecer).

Tendremos así una representación de la realidad mucho más (podríamos decir) 'realista' y, aunque nos estemos manejando dentro de un modelo, con variables restringidas, nuestro modelo estará más apegado a la realidad; en términos ingenieriles la representará mejor.

Así que a enfrentar esos siempre motivadores propósitos de año nuevo, mejor 'pertrechados' para lograrlos…, y nuestros mejores deseos para que 2018 sea un muy buen año.

* El autor es profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y director de Programas In-company en la misma institución.

Twitter: @CarlosRuizGlez

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